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sábado, 21 de agosto de 2021

La lucha por el gozo en Dios

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 3.

En el capítulo 3 de Cuando no deseo a Dios Piper aborda el problema de la lucha por el gozo utilizando una ilustración. Hay gustos que son moralmente neutros, como la preferencia de cierto tipo de helado por sobre alguna otra cosa, pero espiritualmente no pasa lo mismo. El no gustar o no preferir a Cristo implica pecado. La esencia de la maldad está en preferir otras cosas antes que a Dios, quien satisface real y plenamente.

Esta idea es ejemplificada con la tipificación que hace Jeremías respecto al enfriamiento espiritual de Israel, cuando dice que sus habitantes abandonaron a Dios “fuente de agua viva” y cavaron para si “cisternas rotas que no retienen agua” (Jer. 2:13).

La urgencia de la situación reside en que, a diferencia de otros tipos de gustos o preferencias que no conllevan mayores consecuencias, nuestra capacidad de gozar de Cristo esta vinculada a nuestro porvenir eterno. Según el autor, de hecho la conversión lleva implícito el acto de gustar con agrado de la gloria de Dios. De todo lo antedicho se desprende la importancia de luchar por este tipo de gozo.

Piper termina analizando la responsabilidad aparentemente paradójica, que como hombres tenemos, de luchar por un gozo que no depende en principio de nosotros sino que es un don gratuito de Dios. Del análisis de esta cuestión, el autor extrae tres conclusiones:

Uno, no sólo el gozo sino la propia lucha es un don de Dios; dos, nuestra batalla por el gozo no nos lo garantiza inmediatamente pero nos ubica en el camino por donde el gozo viene, y; tres, nuestra batalla por el gozo es una batalla por discernir la gloria de Cristo.



viernes, 20 de agosto de 2021

Cuando no deseo a Dios capítulo 1, Reseña

Reseña de Cuando no deseo a Dios, por John Piper, capítulo 1. 

Piper comienza el primer capítulo de su libro, Cuando no deseo a Dios, aludiendo al concepto de hedonismo cristiano, que ha sabido desarrollar en publicaciones anteriores. Para quien no este familiarizado con su obra, podemos decir que el hedonismo cristiano esta relacionado con la búsqueda de placer y deleite en Dios, no sólo como un resultado o consecuencia de la vida espiritual sino incluso como una necesidad y un deber, para su saludable desarrollo. Sugiero por supuesto remitirse a los libros del autor para lograr una idea más acabada sobre el tema.

El autor explica que entender esto fue para él una revelación tanto liberadora como devastadora. Liberadora, porque despejaba del camino del crecimiento espiritual. Los prejuicios que usualmente tenemos respecto a que el disfrute es malo y que la religión se basa más en obligaciones. Devastadora porque comprendió que el gozo supremo que proviene de Dios no se obtiene fácilmente sino que su llegada nos es constantemente estorbada por la inclinación hacia deleites que el pecado engañosamente hace parecer como más deseables.

A partir de estos conceptos, Piper introduce la idea de que la vida cristiana, entendida como la búsqueda de este disfrute supremo, es algo sobrenatural. Algo imposible para el hombre de lograr por si mismo, y que sólo Dios la puede conceder. El autor hace, en este contexto, una selección digna de ser leída de fragmentos escritos por creyentes que en diversas épocas meditaron y profundizaron sobre estos temas, a fin de dejar en claro que no está vertiendo ninguna idea extraña sino un concepto escritural que sinceros siervos de Dios ya han descrito con antelación.

Finalmente, Piper deja en claro que su intención no es abonar el campo del conformismo cristiano occidental, sino que por el contrario pretende establecer que el deleite supremo del que Dios es fuente, es tal que se manifiesta en la disposición a renunciar, por parte de aquel que lo encuentra, a toda comodidad y garantía de bienestar terreno si es necesario.



jueves, 30 de agosto de 2012

El canon del Nuevo Testamento, Everett F. Harrison - Resumen

Reseña de 'Introducción al Nuevo Testamento' por Everett F. Harrison, cuarta parte; El canon.

EL CANON

Con la palabra canon se designa el conjunto de escritos que constituyen a nivel documental la norma de la fe cristiana.

HISTORIA DEL CANON 

Antes de poder adoptar una posición respecto a la teología del canon es necesario investigar el uso de los respectivos libros en la iglesia primitiva.

EL NUEVO TESTAMENTO

En el Nuevo Testamento encontramos advertencias tocante a la necesidad de leer los escritos apostólicos (1 Ts. 5:27; Col. 4:16; 1 Ti. 4:13; Ap. 1:3; 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22). El Nuevo Testamento da además testimonio de algo así como una colección de libros englobados bajo el concepto de Escrituras (2 Pedro 3:15, 16, 1 Timoteo 5:18).

LA ERA POSAPOSTÓLICA

Analizando el período de los Padres Apostólicos y de los Apologistas hasta finales del siglo II, encontramos abundantes referencias a los evangelios y a los escritos del Nuevo Testamento en general. Estas citas asocian los mencionados pasajes al concepto de Escritura y los relacionan en ocasiones con el Antiguo Testamento.

ESCRITORES PATRÍSTICOS POSTERIORES

Hacia fines del siglo dos el testimonio de importantes figuras de la iglesia cristiana como Ireneo, Clemente de Alejandría y Tertuliano refleja la existencia de un cuerpo de escritos canónico en general aceptado por las diversas congregaciones.

LIBROS EN DISPUTA

Con respecto a ese canon no hubo total acuerdo en aquel tiempo sobre Hebreos, Santiago, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, Judas y Apocalipsis. Las dudas sobre estos libros se relacionaban mayormente con su paternidad literaria y su asociación con los apóstoles.

EL TESTIMONIO DE LAS VERSIONES

En cuanto a las traducciones a otras lenguas, el canon completo ya se encuentra en las versiones siríaca del siglo VI, egipcias de fines del II y principios del III, y anteriores al siglo V en el caso del Latín. Estas versiones atestiguan el uso de estos cuerpos de libros con anterioridad a su época.

EL SIGLO CUARTO

Durante este periodo la iglesia se acerca a una opinión unánime respecto al canon. En el año 397 se celebra el Tercer Concilio de Cártago que declara el reconocimiento de los 27 libros del Nuevo Testamento como canónicos. Es importante destacar sin embargo, que los diversos concilios no imparten canonicidad sino que se limitan a confirmar el estatus que por su uso que ya se le estaba dando a los respectivos escritos. 

PRINCIPIOS RECTORES DE LA CANONICIDAD EL TESTIMONIO DE LOS ANTIGUOS 

A la hora de reconocer la autoridad divina de los diversos escritos los antiguos padres de la iglesia observaron: el origen apostólico de los libros (por autoría o por dirección), la recepción y el uso continuado por parte de las iglesias originales y las generaciones posteriores, y la uniformidad doctrinal con el antiguo Testamento y la enseñanza de los apóstoles.

LA POSICIÓN CATÓLICO ROMANA

La iglesia católica honra a la par de las Escrituras las tradiciones no escritas que, recibidas por los apóstoles, hallan llegado hasta nuestros días.

LOS REFORMADORES

Lutero eligió ciertos libros como básico mientras que relego Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis en orden de importancia. Calvino por su parte parece tener ciertas reservas en cuanto a 2 y 3 Juan y Apocalipsis.

ESTUDIOS MODERNOS

Es importante destacar la influencia del Espíritu en la acogida de los libros canónicos al seno de la iglesia. La elaboración de un cuerpo canónico como actitud principalmente reaccionaria frente a posturas heréticas debe ser descartada en favor de aquellas que reconocen la existencia de un conjunto de libros aceptados aun cuando esto no se hubiera manifestado de forma explicita. El reconocimiento formal de un canon oficial no implica por otra parte la impartición de la canonicidad sino que es simplemente el reconocimiento de una cualidad que los libros poseían.

CONCLUSIÓN

Tras la escritura del texto del Nuevo Testamento hay una tradición oral referida a Cristo. Tras está tradición esta la predica de los apóstoles, y tras esta está Cristo mismo. Al tomar conciencia del cumplimiento en Cristo de las profecías del Antiguo Testamento, era lógico que la iglesia reconociera el mismo estatus al testimonio apostólico que al canon hebreo.

 APÓCRIFOS DEL NUEVO TESTAMENTO 

Por su etimología la palabra “apócrifo” indica cosas escondidas o secretas. Este termino se usa comúnmente para designar lo opuesto a canónico. El origen de estos libros obedece mayormente al deseo de llenar ciertos vacíos en el relato de la vida de Jesús y los apóstoles por un lado, y de introducir doctrinas con el supuesto respaldo apostólico por otro. La lectura de estos libros es útil para apreciar la superioridad de los escritos canónicos y como fuente de información sobre la era apostólica y subsiguiente.

viernes, 24 de agosto de 2012

El canon del Antiguo Testamento, Gleason Archer- Reseña

Resumen de 'Reseña crítica de una introducción al Antiguo Testamento' por Gleason Archer, Capítulo 5. El canon del Antiguo Testamento.


La palabra canon derivada del término griego kanón, (vara recta, borde recto o regla) designa al conjunto de escritos que se ajustan a una regla o estándar de divina inspiración y autoridad.


La división del canon hebreo.


El antiguo testamento hebreo se divide en tres secciones, la ley o Tora, los profetas, y los otros escritos. Dentro de estas divisiones están contenidos 24 o 22 libros, según la disposición, que son los mismos que los 39 de las actuales versiones protestantes pero agrupados y ordenados de otra manera.
En cuanto a orden las versiones evangélicas siguen a la Vulgata (versión latina del siglo IV) pero no en cuanto a contenido, ya que esta incluye los apócrifos.

La Antilegomena


Hacia el segundo siglo de la era cristiana existió cierta controversia sobre la pertenencia al canon de los libros de Eclesiastés, Cantares, Proverbios, Ester y Ezequiel.  Esto es lo que se conoce como antilegomena (libros contra los cuales se habla). Las diversas objeciones fueron no obstante refutadas y el estatus canónico de estos libros no sufrió modificación.

Antiguos testimonios sobre el canon masorético


Del apócrifo Eclesiástico, se desprende que los libros del antiguo testamento hebreo observaban ya su mencionada división tripartita desde el siglo II a de J.C. Esta división es corroborada por Josefo en el primer siglo de nuestra era. El historiador judío parece señalar además el hecho de que dicho canon se encuentra cerrado desde los tiempo de Malaquías. Diversos testimonios pertenecientes también a los primeros siglos parecen apoyar mayormente el canon hebreo de 22 libros.

El Problema tocante a la canonicidad de los apócrifos


Los católicos romanos, los ortodoxos griegos y algunos eruditos protestantes de raigambre liberal reclaman igual validez para los 14 apócrifos que para el resto del canon hebreo. Uno de los argumentos esgrimidos es que las primeras versiones incluían estos libros, pero una investigación cuidadosa reduce la autoridad de los apócrifos solamente al caso de la Septuaginta, e incluso en esta los diferentes manuscritos muestran distintos criterios entre si. La existencia de versiones tempranas que no incluyen los apócrifos permite pensar que incluso aquellas que incluyen no les otorgaban el mismo estatus que al resto de los libros.

 Otro argumento es que en general las citas del antiguo testamento que se hacen en el nuevo proceden de la LXX (septuaginta), que contenía los apócrifos. Esto sin embargo no implica que se aceptara la canonicidad de estos libros, máxime cuando se encuentran citas de todos los libros del  A.T. en el nuevo salvo de los apócrifos.

Se dice que el NT cita libros que no son los del canon tradicional, pero estos no son tampoco en ningún caso de los 14 apoócrifos en disputa. Pertenecen incluso en ocasiones a documentos ya inexistentes, y pueden asimilarse a las citas de cualquier otro tipo de escrito que encontramos en el N.T. sin ninguna pretensión de canonicidad.

Otro argumento a favor de los apócrifos es la afirmación de que son citados por los padres de la iglesia, sin embargo, la verdad es que sólo algunos de ellos los citan mientras que otros muestran una firme posición contra su inclusión en el canon


Las pruebas de la canonicidad


Algunas pruebas inadecuadas que fueron propuestas:

La edad. Aquellas obras posteriores al tiempo de Malaquías no serían consideradas. No es exacto porque también hay libros compuestos con anterioridad a esa fecha que tampoco son considerados canónicos.

El idioma hebreo como norma para la canonicidad. Tampoco es excluyentes porque libros escritos en dicha lengua son rechazados y porciones escritas en arameo son incluidas dentro del canon.

La conformidad con la Torá como prueba de canonicidad. El problema es que puede haber muchos otros escritos que guarden conformidad con la Tora y sin embargo no entrar en la categoría de canónicos.

La conclusión es que no exista en estas cuestiones una regla fija que se pueda aplicar de forma automática. Los distintos autores escribieron inspirados por el Espíritu Santo y Dios guió a su pueblo a reconocer aquellos libros con esta característica. Los distintos concilios eclesiásticos no hicieron más que reconocer la inspiración y canonicidad inherente con que cada uno de estos documentos ya contaba desde el momento de su creación.


Teorías liberales sobre el origen del canon


Quienes se atienen a presupuestos anti sobrenaturales recurren a explicaciones que pretenden más naturales sobre la formación de la escritura y rechazan de antemano todo dato que indique una directa revelación divina.

La Tora sería producto, según esta perspectiva, de sucesivos agregados documentales que habrían tenido lugar entre el año 850 a. de J.C. y la época de Esdras. El otorgamiento de estatus canónico a esta sección se fija en el año 444 a de J.C.

La sección correspondiente a los profetas, sería el resultado de una reunión gradual de documentos autorizados llevada a cabo entre el 300 y 200 a de J.C, tiempo este último alrededor del cual se habría reconocida como canónica. Los otros escritos, compuestos posteriormente, habrían alcanzado el estatus canónico en forma tentativa entre el 150 - 100 a. de J.C. Este carácter les sería confirmado en forma definitiva en el hipotético concilio de Jamnia del año 90 d. de J.C.

Las pretensiones liberales pueden ser refutadas mediante la demostración de que las fechas posteriores al siglo V, que asignan a ciertas porciones del antiguo testamento, no tienen asidero. Los autores bíblicos, por otro lado, parecen indicar, respecto a la canonicidad, que esta fue un carácter de sus escritos desde el momento en que fueron compuesto, y así fueron recibidos por los fieles de su tiempo.

martes, 21 de agosto de 2012

La inspiración del Antiguo Testamento, Gleason Archer- Reseña

Resumen de Reseña crítica de una introducción al Antiguo Testamento, por Gleason Archer, Capítulo 2, La inspiración del Antiguo Testamento.


Antes de abocarse a un estudio crítico del Antiguo Testamento hay que asumir una postura respecto a la cuestión de si se trata de un producto humano como cualquier otro o constituye la revelación de parte de Dios, vertida a través de hombres inspirados por Él.


Evidencias en favor de la inspiración global de la Biblia.


Archer cita dos evidencias principales. Una, la unidad subyacente a la totalidad de los libros, que se mantiene a través de siglos de composición. Dos, el hecho de que de las muchas religiones existentes, sólo la hebreo-cristiana, basada en la escritura, ofrece una respuesta sólida a las inquietudes más profundas del ser humano, desde una postura lógica y epistemológicamente defendible.


Infalibilidad de los autógrafos originales


La Biblia como revelación necesariamente tiene que ser infalible,  de lo contrario quedaría sujeta a la razón humana en cuanto a afirmación de validez, con lo que su capacidad de erigirse como autoridad última en cuestiones espirituales quedaría reducida a una posición muy vulnerable.


La transmisión textual no es necesariamente infalible


La infalibilidad de los autógrafos originales no implica que no se hayan producido errores en las sucesivas copias. El estudio de las diversas variantes demuestra sin embrago que ninguna doctrina se ve afectada por ellas, con lo que nuestras traducciones actuales siguen siendo un vehículo seguro para transmitir el mensaje de Dios.


La doctrina de la inspiración sostenida por la propia escritura.


Ciertas voces se han alzado para aseverar que la escritura en ningún momento afirma su propia infabilidad, pero un análisis cuidadoso de los textos que tocan el tema demuestra lo contrario.


Criterios sub-bíblicos de la inspiración


Uno de los criterios sub-bíblicos respecto a la inspiración es el de quienes recurren a una pretendida “mentalidad de Cristo” para establecer si ciertos pasajes proviene realmente de una revelación divina o son simples construcciones de sus autores humanos. El problema reside en que esta supuesta “mentalidad de Cristo” a partir de la cual juzgar, no se asienta sobre ninguna base objetiva sino que responde únicamente a criterios y preferencias personales. De ningún modo sirve entonces como norma de autoridad.

Otro punto de vista es el que afirma que la Escritura es un testimonio de la revelación de Dios más que esa revelación misma. De acuerdo a esta postura la Biblia es un registro defectuoso como puede serlo cualquier otro, a través del cual el hombre puede llegar a una relación personal con su creador. Más que en la teóricamente defectuosa letra de la Escritura, es en esta relación que se produciría la revelación de la divinidad al hombre.

Siguiendo este método se pierde toda base objetiva ya que Dios podría hablarnos a través de cualquier otro escrito religiosos, a pesar de sus errores. La Escritura, sin embargo, se presenta constantemente como contenedora de verdades objetivas y concretas en sí misma, cosa que esta postura niega. La revelación trascendental a partir de cierto tipo de relación metafísica por el contrario, constituye un criterio subjetivo y sumamente discutible.

En resumen, estas posturas, que se pueden englobar bajo la denominación de neo-ortodoxas, al negarle la autoridad en estos temas a la Escritura, condenan al intérprete a quedar sujeto a su propia opinión subjetiva.


Como encarar ciertas dificultades que hay en la Biblia


La cuestión de la inspiración demanda asumir una postura definida, o la Escritura es la revelación infalible de Dios o es un mero producto humano, cualquier otra posición intermedia es inconsistente. Una vez asumida la primer postura, resulta necesario entender cualquier aparente discrepancia, como la lógica consecuencia de las limitaciones del hombre y de la ciencia. En caso de que se contara con todos los datos necesarios para dar respuestas concluyentes a las cuestiones en duda, quedaría demostrada en ellas la verdad del contenido bíblico.

martes, 5 de junio de 2012

Frases de John Piper sobre la oración - I

"...la oración es quien revela lo que hay en el corazón. Los motivos por los que una persona ora muestran la condición espiritual de su corazón."

"La forma en que oramos revela los deseos de nuestro corazón. Y los deseos de nuestro corazón revelan cuál es nuestro tesoro. Y si nuestro tesoro no es Cristo, pereceremos."

"Ellos sabían que Cristo no estaba llamando a la iglesia para sacar provecho de la misericordia de Dios para ganancia material. La oración era para glorificar a Dios y magnificar a su Hijo. 'Y todo lo que pidiereis Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo' (Jn. 14:13)".

"La iglesia primitiva sabía que al orar, una persona podía hacer de Dios un sirviente al no desear a Dios sino solo sus dones. 'Pedís, y no recibís', dijo Santiago, 'porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites' (Stg. 4:3)".

"No es incorrecto desear los dones de Dios y pedirlos. La mayoría de las oraciones en la Biblia son por dones de Dios. Pero debemos desear cada don por el hecho de que nos muestra y nos da más de Él".

“La oración sin meditación en la Palabra de Dios se desintegrará en espiritualidad humanista. Simplemente reflejará nuestras propias ideas y sentimientos de personas caídas, no los de Dios.”

"Sin la oración trataremos de cumplir la Palabra con nuestras propias fuerzas y pensaremos que estamos lográndolo, convirtiéndonos así en orgullosos fariseos; o nos daremos cuenta de que no lo logramos y claudicaremos desesperados”.

"¿Cómo se podría glorificar a Cristo si el Espíritu crea en nosotros todo tipo de buenos sentimientos sin referencia alguna a Jesucristo, su cruz y su resurrección? No se podría. Así que la manera en que el Espíritu inspira y sustenta el gozo en nuestra vida es capacitándonos humilde y quietamente para ver la belleza de Cristo en la Palabra".

"La oración es, por lo tanto, no solo lo que mide nuestro corazón, revelando lo que realmente desea; es también el remedio indispensable para nuestro corazón cuando no deseamos a Dios como debiéramos".

"...parece ser que la oración continua y la acción de gracias son la clave para el gozo en Dios que hace a una persona perdurable y fructífera en relación con todo tipo de personas."

 "…una clave bíblica para mantener el gozo en Dios y en su Palabra es orar sin cesar.” “hay un espíritu de dependencia que debe pernear todo lo que hacemos. Este es el espíritu y la esencia de la oración. Así que, aun cuando no estemos hablando concientemente a Dios, hay una profunda y continua dependencia de Él que está entretejida en el corazón de fe. En este sentido, nosotros 'oramos' o tenemos espíritu de oración constantemente".

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jueves, 19 de abril de 2012

La importancia de la oración en la lucha por el gozo - John Piper. Reseña

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 9.


El capítulo 9 de Cuando no deseo a Dios se centra en la oración como herramienta fundamental en la lucha por el gozo. Al respecto señala que orar por el gozo de Dios es una empresa seria e incluso peligrosa ya que el hecho de deleitarnos en Cristo antes que en cualquier otra cosa nos predispone a entregar nuestra vida por amor a él, poniéndolo por encima de cualquier comodidad o seguridad, y pone como ejemplo el caso de las iglesia de Macedonia (2 Corintios 8: 1-4).

Asiéndose del ejemplo de los cristianos de la iglesia primitiva se pregunta a que acudían estos como modelo para sus oraciones, encontrando como respuesta los siguientes puntos de referencia:

Podían basarse en el Antiguo Testamento (Sal. 90:14, 51:8, 51:12, 90:15, 85:6). Podían basarse en el naciente Nuevo Testamento personificado por ejemplo en la persona de Pablo (Ro. 15:13, Col. 1:11). Podían seguir el ejemplo de Jesús mismo (Jn. 16:24).

Piper destaca que en su oraciones los primeros cristianos buscaban la gloria de Dios y esto se relacionaba con el gozo de ellos (Juan 14:13, 16:24), y enumera como ejemplo una serie de motivos por los cuales oraban:

Para exaltar el nombre de Dios en el mundo (Mt. 6:9). Para extender su reino en el mundo (Mt. 6:10). Pedían la plenitud del Espíritu Santo (Lucas 11.13, Ef. 3:19). Pedían por la salvación de los incrédulos (Ro. 10:1). Por sanidad (Stg. 5:13-15). Por sabiduría estratégica. (Stg. 1:5; Col. 1:9). Por unidad y armonía (Jn. 17:20-21). Pedían a Dios que los ayudara a conocerlo mejor (Col. 1:9-10, Ef. 1:17). Pedían ayuda para comprender el amor de Cristo (Ef. 3:14, 18-19). Procuraban una percepción más profunda de la esperanza segura (Ef. 1:16, 18). Pedían fortaleza y paciencia. (Col. 1:9, 11, Ef. 3:16). Que su fe fuera preservada (Lc. 22:32, 21:36). Ayuda para no caer en tentación (Mt. 6:13, 26:41). Acudían a Dios para que cumpliera sus propósitos y los capacitara para hacer buenas obras. (2 Ts. 1:11, Col. 1:9-10). Pedían por el perdón de sus pecados (Mt. 6:12). Acudían a Dios para que los protegiera del enemigo. (Mt. 6:13).

El autor encuentra una estrecha relación entre oración y meditación, y de ambas cosas con el Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Sin meditación en la Escritura nuestras oraciones no reflejarían la voluntad divina, y sin ayuda de la oración los esfuerzos por obedecer la Palabra fracasarían o incentivarían un orgullo fariseo.

Este vínculo también se daría en el hecho de que el Espíritu trae gozo allí donde la Palabra de Dios es el centro, ya que sino, sin la guía de la Escritura que señala a Cristo, un gozo producido no en relación a él, no lo exaltaría.

El autor concluye el capítulo presentando una especie de ayuda memoria formado por las iniciales de cuatro palabras, que el usa como guía para sus oraciones. El acrónimo en cuestión es IAUS, que significa INCLINA, ABRE, UNE y SATISFACE. Mediante este recurso uno puede tener presente la necesidad de pedir a Dios que inclina a él los deseos de nuestra alma, que abra los ojos de nuestro corazón para apreciar su gloria, que una nuestro corazón en él de forma que no haya partes del mismo volcado hacia otras cosas, distraidas de Cristo, y que hallemos satisfacción en Dios y no fuera de él.



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lunes, 26 de marzo de 2012

Como estudiar la Biblia - John Piper. Reseña

Cuando no deseo a Dios - John Piper. Reseña cap.8.

Partiendo de la importancia, desarrollada en el capítulo anterior, de la Palabra de Dios en la búsqueda del gozo, Piper se explaya ahora sobre las formas de utilizar las escrituras en pos de este fin.

En primer lugar señala la conveniencia de adoptar un método determinado y seguir una pauta predefinida en cuanto a lugar y horario en el que llevar a cabo siempre la lectura bíblica. Según el autor la aparente sensación de espontaneidad que conllevaría el no hacer esto, conduce en realidad a la falta de constancia en el estudio de la Palabra. Es lo que llama la paradoja de la planificación y espontaneidad.

A continuación vierte una serie de sugerencias como ubicar el tiempo dedicado a la lectura a la mañana, como una forma, de comenzar preparado el día, buscar un ligar apartado donde nuestra meditación y búsqueda de Dios no se vea perturbada, y no leer de cualquier forma, sino planificar previamente como habremos de hacerlo.

En relación siempre con la importancia de la Biblia para alcanzar el gozo en Dios, trae a colación algunas citas interesante de George Müller, como la siguiente:

"En ellas ... llegamos a familiarizarnos con el carácter de Dios. ¡Nuestros ojos son divinamente abiertos para ver lo encantador que es Dios!Y este Padre celestial, bueno, amable, amoroso
es nuestro; nuestra porción por este tiempo y por la eternidad".

El autor destaca también la importancia de la memorización bíblica como una forma de asimilar la Palabra de Dios y apropiárnosla de modo que la tengamos siempre presente en nuestras mentes. Sugiere en relación a esto un método creado por Andrew Davis, consistente en la memorización progresiva por repetición, de un versículo por día, repesando cada día además, los versículos aprendidos las veces anteriores.

Otra práctica que el autor considera importante es la de tener material a mano para anotar cuando se lee la Biblia. El plasmar en el papel los pensamientos que el pasaje en cuestión despierta en nosotros produce una lectura más activa que incentiva la reflexión.

Además de las Escrituras, Piper enfatiza la necesidad de leer buenos libre que estimulen el pensamiento rechazando analíticamente la idea de que el estudio profundo de cuestiones complejas constituya una actividad ajena al placer.

Finalmente, encontramos en este capítulo recomendaciones respecto a la necesidad de congregarnos en una comunidad de personas que compartan nuestro interés por la Palabra, y de leer biografías de grandes siervos de Dios, ambas cosas para estimularnos y servirnos de ejemplo en nuestra búsqueda de Dios.



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miércoles, 7 de marzo de 2012

Los 10 beneficios de la Palabra de Dios (John Piper)

Reseña de Cuando no deseo a Dios, (John Piper), capítulo 5.


En el capitulo 7 Piper analiza el valor central de la Palabra de Dios en la lucha por el gozo. El eje del razonamiento es que el gozo depende de la apreciación de la gloria de Dios, y que la gloria de Dios se revela principalmente en su Palabra.

A partir de allí, el autor remarca lo nocivo de descuidar la lectura y el estudio bíblico, y recomienda, para evitar este pecado, recordar constantemente cuanto más beneficioso es dedicar tiempo a la Escritura que a cualquier otra cosa que nos distraiga de ella.

A continuación enumera 10 beneficios que trae aparejada la lectura bíblica, a saber:

1. Aviva y fortalece la fe.(Rom 10:17).

2. La actividad del Espíritu Santo se encuentra estrechamente relacionada al oír la Palabra. (Gal 3:5 ).

3. La nueva vida, la vida en Cristo tanbien se encuentra directamente asociada a la acción de la Palabra. (1 P. 1:23, Jn. 6:63, Mat 4:4).

4. La Palabra de Dios da esperanza. (Rom 15:4 ).

5. La Palabra de Dios nos conduce a la libertad al darnos el poder para vencer los efectos esclavizantes y destructivos del pecado. (Juan 8:32, 34).

6. La Palabra de Dios tiene desempaña un papel clave a fin de que nuestras oraciones sean contestadas, ya que aquel que se alimente y nutra de la Escritura desarrollara un carácter espiritual, producto del cual sus peticiones estarán alineadas a la voluntad del Padre. (Juan 15:7).

7. La Palabra de Dios es la fuente de la sabiduría. (Col. 2:3, 3:16).

8. La Palabra de Dios nos da advertencias muy importantes. (Sal 19:10-11).

9. La Palabra de Dios nos capacita para vencer al diablo. Lo peor que nos puede pasar no es la muerte sino la condenación. Cristo venció sobre la cruz todo aquello que nos condenaba, a partir de allí, y por medio de la meditación y estudio de la Escritura, somos capacitados para escapar a aquellos que nos daña espiritualmente. (1 Juan 2:14, Mat 4:4,7,10).

10. Como último punto y en relación a todos los anteriores, el autor concluye que la palabra de Dios es fuente de gozo grande y duradero. (Sal 1:2-3, 119:72, 97, 103, 127, 162).


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martes, 21 de febrero de 2012

Culpabilidad audaz y gracia barata

Cuando no deseo a Dios, por John Piper, capítulo 6. Reseña.


En el capítulo 6 de Cuando no deseo a Dios, John Piper remarca la idea de que el gozo nos es posible gracias al sacrificio de Cristo. En la cruz, el Hijo de Dios derroto a todos y cada uno de los posibles enemigos y obstáculos que se interponen en el camino del gozo.

De aquí rescata la importancia de la predicación para el gozo, la proclamación y contemplación de la obra redentora. El evangelio basado en la cruz de Jesús es el fundamento a partir del cual el hombre puede tener gozo y esperanza.

Este mensaje, revelado por medio de Cristo y de las escrituras, debe ser proclamado, a otros y a uno mismo. Piper subraya la importancia de predicarse, de repetirse continuamente a uno mismo el mensaje del evangelio para gozarse en ello.

Con respecto al contenido de este evangelio que el cristiano debe predicar y predicarse como herramienta en pos del gozo, el autor hace una contraposición entre lo que el llama “culpabilidad audaz” y lo que el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer denominó “gracia barata”.

La expresión gracia barata se refiere en cierta forma a la concepción de un evangelio blando y complaciente que no introduce cambios significativos ni implica demasiadas molestias o perturbaciones al hombre. Por otro lado, con la expresión culpabilidad audaz, Piper alude, tomando como ejemplo la oración del profeta en Miqueas 7:8-9, a la situación del pecador que reconoce su condición, se somete con humildad a la disciplina y el quebrantamiento necesarios, pero se aferra con gozo a la justificación que Dios le otorga por gracia.

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domingo, 12 de febrero de 2012

Entender y disfrutar la gloria de Cristo

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 5.

En el capítulo quinto de su libro, Piper se explaya sobre la idea vertida anteriormente, respecto a que la lucha por el gozo es una lucha por ver. Según el autor existe más de un tipo de visión, ya que en Mateo 13:13 Jesús habla de quienes “viendo no ven”.

A continuación hace referencia a los ojos del entendimiento ( Ef. 1: 18) ligados a la capacidad de aprehender intelectual o racionalmente las cuestiones vinculadas a la gloria de Cristo, y los ojos del corazón, relacionados a la capacidad de gustar las perfecciones del Señor.

Dios es glorificado cuando vemos su gloria, pero más aun cuando nos regocijamos en la gloria que vimos. Esta capacidad de entender y gustar la gloria de Cristo es esencial para la vida de amor y sacrificio cristiano.

La obra de Cristo es a la vez la más excelsa muestra de su gloria y el medio por el cual podemos recobrar la visión espiritual. En el presente se ve la gloria de Cristo por medio del evangelio. Dios se revela por su Palabra, por lo que escuchar su palabra es la forma principal que tenemos de ver en este tiempo (Ro. 10:17). Oír es el medio y ver es la meta. Oímos la palabra, el evangelio, para ver la gloria de Dios.

Juntos, el ver espiritualmente a Cristo y el disfrutar de él, hacen según Piper lo que Pablo llama “conocerle”.


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martes, 7 de febrero de 2012

John Piper, recursos. El gozo en Dios como don suyo

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 4.

El capítulo 4 describe lo que el autor define como el misterio principal de la vida cristiana. Este puede dividirse en dos partes. Por un lado nos encontramos con la condición del hombre natural, apartado de Dios, descrita en las escrituras como un estado de muerte. En esta condición el hombre es incapaz de sentir inclinación alguna por deleitarse en Cristo. Por otra parte el gozarse en Dios es claramente una responsabilidad del hombre, expresada en la escritura mediante mandamientos.

El hombre se enfrenta entonces ante la responsabilidad de un deber que no puede cumplir. Sólo Dios puede despertar en nosotros inclinación hacia el gozo en Jesucristo. Esta capacidad de disfrute es un don suyo.

Piper explica que es importante tener en claro esto, por varios motivos. 1) Porque debemos aceptar la verdad, no importa lo que implique. 2) Porque aumenta nuestro gozo en Dios al combinarlo con la gratitud por su don. 3) Porque sabiendo esto buscamos el gozo con más presteza que si creemos que depende de nosotros. 4) Evita que caigamos en el legalismo de pensar que la vida cristiana se basa en nuestra fuerza de voluntad. 5) Este pensamiento glorifica a Dios.

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domingo, 5 de febrero de 2012

La lucha por gozarse en el Señor

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 3.

En el capítulo 3 Piper encara el problema de la lucha por el gozo. Hay gustos que son moralmente neutros, como la preferencia de cierto tipo de helado por sobre alguna otra cosa, pero espiritualmente no pasa lo mismo. El no gustar o no preferir a Cristo implica pecado. La esencia de la maldad está en preferir otras cosas antes que a Dios, quien satisface real y plenamente.

Esto es ejemplicado con la tipificación que hace Jeremías respecto al enfriamiento espiritual de Israel, cuando dice que sus habitantes abandonaron a Dios “fuente de agua viva” y cavaron para si “cisternas rotas que no retienen agua” (Jer. 2:13).

La urgencia de la situación reside en que, a diferencia de otros tipos de gustos o preferencias que no conllevan mayores consecuencias, nuestra capacidad de gozar de Cristo esta vinculada a nuestro porvenir eterno. Según el autor, de hecho la conversión lleva implícito el acto de gustar con agrado de la gloria de Dios. De todo lo antedicho se desprende la importancia de luchar por este tipo de gozo.

Piper termina analizando la responsabilidad aparentemente paradójica que como hombres tenemos de luchar por un gozo que no depende en principio de nosotros sino que es un don gratuito de Dios, y de su análisis se desprenden tres conclusiones:
Uno, no sólo el gozo sino la propia lucha es un don de Dios; dos, nuestra batalla por el gozo no nos lo garantiza inmediatamente pero nos ubica en el camino por donde el gozo viene, y; tres, nuestra batalla por el gozo es una batalla por discernir la gloria de Cristo.

Palabras claves: Gozarse, Señor.

viernes, 3 de febrero de 2012

Gozo y deseo

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 2.

El segundo capítulo del libro plantea la cuestión de las similitudes y diferencias entre gozo y deseo, y cuestiona la asociación generalmente establecida entre lo primero con un disfrute presente y lo segundo con un disfrute esperado, o futuro.

El argumento de es que hay deseos que son placenteros en si mismo, como la gozosa expectación del niño que espera la llegada de su padre, por lo tanto, placer y deseo tienden a confundirse en una misma cosa.

Piper respalda su razonamiento con base bíblica, para esto cita Fil. 3:1, que habla de gozarse en el Señor (presente) y Ro. 5:2 que hable de gloriarse (disfrute) en la esperanza (o sea que apunta a algo futuro) de la gloria de Dios. Compara además los Salmos 1 y 19 que presentan a la ley de Jehová el uno como disfrutable (“en ella está su delicia”, v. 2) y el otro como deseable (“deseables son más que el oro”, v.10).

Dios, es deseable y disfrutable en forma infinita, por lo que lo estaremos deseando de una forma placentera y disfrutando de él paralelamente por toda la eternidad.

El autor exhorta a no confundir el deseo o el gozo con el objeto deseado y disfrutado. Este lugar corresponde sólo a Dios, quien es más glorificado cuanto más lo deseamos y cuanto más disfrutamos de él.

Palabras claves: Gozarse, Señor.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuando no deseo a Dios - John Piper. Reseña cap.1

Piper comienza el primer capítulo de su libro partiendo del concepto de hedonismo cristiano, que ha sabido desarrollar en publicaciones anteriores. Para quien no este familiarizado con su obra podemos decir que el hedonismo cristiano esta relacionado con la búsqueda de placer y deleite en Dios, no sólo como un resultado o consecuencia de la vida espiritual sino incluso como una necesidad y un deber, para su saludable desarrollo. Sugiero por supuesto remitirse a los libros del autor para lograr una idea más acabada sobre en el tema.

Piper dice que cuando se dio cuenta de esto, significó para el una revelación tanto liberadora como devastadora. Liberadora, porque despejaba del camino del crecimiento espiritual los prejuicios que usualmente tenemos respecto a que el disfrute es malo y que la religión se basa más en obligaciones. Devastadora porque comprendió que el gozo supremo que proviene de Dios no se obtiene fácilmente sino que su llegada nos es constantemente estorbada por la inclinación hacia deleites que el pecado engañosamente hace parecer como más deseables.

A partir de aquí enlaza la idea de que la vida cristiana entendida como la búsqueda de este disfrute supremo es algo sobrenatural. Es decir, es imposible para el hombre de lograr por si mismo y sólo Dios la puede conceder.
Hace a continuación una selección digna de ser leída de fragmentos escritos por creyentes que en diversas épocas meditaron y profundizaron sobre estos temas, a fin de dejar en claro que no está vertiendo ninguna idea extraña sino un concepto escritural que sinceros siervos de Dios ya han descrito con antelación.

Finalmente deja en claro que su intención no es abonar el campo del conformismo cristiano occidental, sino que por el contrario pretende establecer que el deleite supremo del que Dios es fuente, es tal que se manifiesta en la disposición a renunciar, por parte de aquel que lo encuentra, a toda comodidad y garantía de bienestar terreno si es necesario.


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