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sábado, 19 de junio de 2021

El progreso interno y externo de los hijos de Dios

En el quinto año de Joram hijo de Acab, rey de Israel, y siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram hijo de Josafat, rey de Judá (...) Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su mujer; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová. En el tiempo de él se rebeló Edom contra el dominio de Judá, y pusieron rey sobre ellos. (...) También se rebeló Libna en el mismo tiempo. 2 Reyes 8:16-22

La presentación de un rey que nuevamente falla en llevar una vida de búsqueda de Dios, va acompañada de dos referencias a la declinación que estaba sufriendo en cuanto a poderío el reino de Judá. Referencias de este tipo, que vinculan la prosperidad o decadencia externa de los hombres a su fidelidad o desobediencia a Dios respectivamente, son frecuentes en el Antiguo Testamento. Esto no debiera resultar extraño. La plena satisfacción de las necesidades humanas en todas sus dimensiones se encuentran sólo en Dios. El hecho de que en el período actual el progreso espiritual de los hombres pueda no reflejarse en un estado de bienestar externo en el mundo físico responde sólo a las características temporales de las etapas en que Dios va desarrollando su propósito para la humanidad. Este desfasaje entre el progreso espiritual de los hombres y su bienestar externo se verá corregido con la realización plena del reino de Dios, donde los súbditos de dicho reino vivirán en un estado de intima dependencia de Dios y disfrutarán, por lo tanto, plenamente de sus bendiciones.

lunes, 12 de enero de 2009

Reflexiones acerca de lo inexplicable

El uso de clichés es un mal bastante común en el ámbito cristiano. Se toma una frase, se la estandariza, y se la repite una y otra vez cómo respuesta automática. Esta desnaturalización de las palabras parece responder a un deseo común en el hombre de tener todo ordenadito en moldes y categorías fácilmente asimilables, simplificando así cuestiones que se presentarían de otro modo difíciles de digerir.

Un clásico ejemplo lo representa la frase “los caminos del Señor son insondables” o similar, como respuesta a desgracias humanas o a cuestiones teológicas o doctrinales aparentemente irreconciliables entre si.

Lo malo de esta costumbre es que impide pensar, profundizar y hacer carne propia las expresiones utilizadas, en el caso que sean válidas. De hecho, tal vez sea este el mayor riesgo. No que se tornen populares frases infundadas (cosa que también sucede) sino que se desnaturalizan por el abuso y se tornen inverosímiles, principios que tienen su origen en la verdad de Dios.

Volviendo al ejemplo anterior, lo inexplicable en muchos aspectos del modo de proceder divino, de su pensamiento y de su persona, está de acuerdo no sólo con la escritura sino también con la lógica y la interrelación entre ambas. No se trata de una simple excusa inventada por el hombre creyente para soslayar cuestiones difíciles, aunque muchas veces sea usada de esa forma, o una acomodación forzosa al registro bíblico. De haber un Dios eterno e infinito, creador del mundo y el hombre, del espacio y del tiempo, este Ser necesariamente debe poseer una complejidad y superioridad que escape a la comprensión del humano finito.

Lo ilógico sería concebir dioses limitados y sometidos a las mismas conductas erráticas que los hombres, como los que pueblan con frecuencias diversas mitologías, meras proyecciones del accionar humano, fácilmente predecibles.

No obstante lo antedicho, lo significativo del asunto, es que no por ser infinito Dios se vuelve completamente incognoscible, sino que el mismo se revela a sus creaturas complaciéndose en hacerse conocer y ser conocido. Pensándolo de esta manera, la infinitud divina se convierte no en un obstáculo o motivo de desánimo, sino en un incentivo a internarse en las profundidades de su revelación, en una búsqueda de ilimitadas posibilidades.

El Dios eterno se introdujo en el tiempo y el espacio, se aprojimó, habló con voz de hombre y con hechos de hombre para que el hombre lo pudiera entender, y en el acto de mayor entrega posible, padeció en lugar del hombre, culminando mediante la obra más incomprensible, la más acabada revelación.

Esta sublime paradoja brinda material por si sola para explorar indefinidamente. Es también un tema bastante manoseado, pero se presenta, a quien sepa encararlo con franqueza, libre de clichés e ideas prefabricadas, como un camino digno de ser emprendido.



Algunos pasajes para pensar al respecto: Is 55:8 – 9, Hech 17:24 – 27, Juan 14:7 - 9

martes, 5 de agosto de 2008

El Dios invisible

Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible,
al único y sabio Dios, sea honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén.
1 Timoteo 1:17

La invisibilidad debe ser una de los atributos de Dios que de menos popularidad goza. Se habla del amor de Dios, el poder de Dios, la santidad de Dios, pero casi nuca se habla de la invisibilidad de Dios. Se diría que esto de la invisibilidad más vale nos molesta. Muchas veces quisiéramos ver a Dios. Especialmente en los momentos difíciles, o en esos momentos de duda donde nos planteamos si todo esto es cierto o estaremos viviendo equivocados. Entonces uno quisiera verle, aunque tenga que caer temblando a sus pies, aunque deba apartar la vista y llorar avergonzado ante su santa presencia, uno quisiera tener algún tipo de señal, obsequiar aunque sea por un momento a sus sentidos, con la certeza de lo que cree en su mente y su corazón.


Al incrédulo por otro lado tal vez sea justamente la invisibilidad de Dios una de las cosas que más le impida creer en El. O sea, está bien, negar la existencia de Dios porque no podemos verlo, como plantea el empirismo, no tiene sentido, aceptar que un ser superior tuvo que haber hecho el mundo puede que nos parezca razonable, pero, aún así, aunque no sea ilógico, no es sumamente llamativo que al Dios creador de todas las cosas no podamos verlo?

Los cinco sentidos son la forma que tenemos de comunicarnos y relacionarnos con el mundo que nos rodea. Todo lo que conocimos desde que nacimos, lo conocimos a través de nuestros sentidos, de modo que, el que pueda haber alguna otra cosa que existe, pero que no podemos ver o experimentar de forma física, nos suena fantasioso. Ahora bien es justificada esta sensación?

La idea que subyace detrás de esta impresión de irrealidad es que las cosas espirituales son diferentes o tiene una manera distintas de presentarse que todas las demás cosas a que estamos habituados y sabemos que son verdaderas. Es decir, si todas las cosas que conozco, y se fehacientemente que son reales, la forma que tengo de percibirlas es a través de los sentidos y la experiencia directa, porque con Dios es diferente? Porque justamente las cosas espirituales no puedo conocerlas de la misma forma que a todas las demás cosas, sino que son distintas a ellas?

Suena a un argumento inventado por los teistas para justificar sus teorías "no es que Dios no exista, sino que lo captamos de manera diferente que a todo lo demás." Ahora bien, el error al suponer esto consiste en que este no es el argumento que presenta la biblia, todo lo contrario. La premisa que se puede extraer de las Escrituras no es "Dios es diferente a las demás cosas" porque esto equivaldría a tomar como parámetro a "las demás cosas", a ponerlas primero para después comparar a Dios con ellas. Esto no tiene ninguna concordancia con la enseñanza bíblica, al contrario, es descabellado. Lo que creemos los cristianos es que Dios es lo primero, que hizo todas las cosas y todas las cosas de el dependen. El esta por encima de todo lo demás. Por eso, lo que afirmamos no es que Dios sea diferente a las cosas materiales o físicas, sino que las cosas materiales o físicas son diferentes a Dios. Dios es lo primero, Dios es el parámetro.

El autor de la epístola a los hebreos deja claramente establecido este principio: "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía" (Hebreos 11:3) Las cosas espirituales, las cosas que no se ven, fueron primero, las cosas que se ven, las cosas fisicas fueron hechas luego y solo a partir aquellas otras. Cuando Dios creo la materia hizo algo nuevo, los ángeles posiblemente dijeron: -Uh, que loco, es duro!

Pablo, escribiendo a los corintios también destaca la primacía de las cosas invisible sobre las visibles: "...no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2º Corintios 4:18). De modo que sostenemos no que Dios resulto ser de una forma diferente a todo lo demás, sino que las cosas espirituales, las que no se ven, están que son eternas, siempre fueron de la misma forma, y en algún momento de esta eternidad fue creado un mundo que era diferente, que era físico en contraste con lo espiritual.

No se trata de que Dios anda jugando a las escondidas, el siempre fue igual, fue espiritual y el hombre esta constituido de tal manera que la forma de relacionarse con este mundo físico es a través de los sentidos, pero las cosas espirituales siguen estando y estas no cambian, no se puede acceder a ellas por medios de los sentidos, sino por medio de la fe, y el que esto suene extraño a nuestra mentalidad terrena, no afecta en nada a su realidad.

domingo, 23 de marzo de 2008

Ver para creer

Si se encontrara hoy con una persona escéptica y le preguntara que es lo que necesitaría para convencerse de la existencia de Dios, probablemente recibiría una respuesta similar a la siguiente:

- Deme usted una prueba tangible, algo que pueda verificar, y entonces creeré.

Está postura es heredada del empirismo, corriente filosófica de gran
auge en los siglos XVI y XVII, según la cual la única fuente de conocimiento es la experiencia.1 Yo puedo conocer, dice el empirismo, solamente a través de las impresiones que recibo por medio de los sentidos y de las relaciones que haga a partir de las ideas que estas impresiones me generen.

El representante más destacado del empirismo fue el filosofo escocés David Hume. Este contribuyo en gran parte a sentar las bases del escepticismo moderno al atacar directamente la creencia en todo aquello que no se ajuste a esta concepción del conocimiento.

Hume concluye su obra An Enquiry Concerning Human Understanding (Investigación acerca del entendimiento humano) con las siguientes palabras que resumen su modo de pensar:

“Cuando recorremos las bibliotecas, persuadidos de estos principios, que estragos haremos! Si tomamos en nuestras manos un volumen, de metafísica o de teología, por ejemplo, debemos preguntarnos, contiene algún razonamiento acerca de la cantidad y el número? No. Contiene algún razonamiento experimental respecto a hechos y cosas existentes? No. Arrojémoslo entonces a la hoguera; no puede contener otra cosa que sofística e ilusión.”2

En su libro Puede el hombre vivir sin Dios? El doctor Ravi Zacharías, de origen indio, muestra como este razonamiento no solo no es justificado, sino que además es ilógico:

“El postulado de Hume de que, para tener sentido, todas las declaraciones deberían ser una relación a ideas, por ejemplo, matemáticas o cantidad, o de otro modo deberían ser de razonamiento experimental basado en cuestiones de hecho, está basado ni sobre un hecho matemático ni en un hecho establecido por la práctica. Por tanto, su definición misma de una declaración significativa, en sus propios términos, no tiene sentido”3

En definitiva, el postulado tan común en el pensamiento moderno de que el único conocimiento valido es aquel que puedo comprobar mediante la prueba tangible o la experimentación, y las relaciones que a partir de estos elementos haga, no se ajusta a sus propios requisitos, o sea que se auto destruye.

Si fuéramos por tanto por las bibliotecas, siguiendo las sugerencias de Hume, sus propios libros no tardarían en caer bajo la razzia que el mismo propone.




1“… el empirismo sostiene (…) Todo conocimiento deriva en última instancia de la experiencia sensible; esta es la única fuente de conocimiento, y sin ella no se lograría saber ninguno”. CARPIO, Adolfo P. PRINCIPIOS DE FILOSOFÍA, Glauco (1997).

2HUME, David. An Enquiry Concerning Human Understanding. eBooks@Adelaide (2004).
http://etext.library.adelaide.edu.au/h/hume/david/h92e/chapter12.html

3ZACHARIAS, Ravi. Puede el hombre vivir sin Dios? EDITORIAL CARIBE , INC. (1995).