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viernes, 22 de agosto de 2008

Por que no otorga Dios peticiones sobrenaturales?

Revisando entradas viejas en el blog de Anyul, encontré esta en la que invita a opinar sobre un tema interesante. Presenta la postura escéptica planteada a partir de un debate entre Rick Warren y alguien que supongo será alguna especie de ateo, sobre las suspicacias que despierta entre los opositores de la fe, el hecho de que aparentemente pedimos los cristianos y Dios responde, únicamente aquellas cosas que están dentro del espectro de lo posible, como por ejemplo, que un inmigrante consiga empleo, pero que nuca se ora ni se ha comprobado que Dios conceda algún favor sobrenatural . Transcribo un párrafo para mayor claridad:

"¿Qué pasaría? – le pregunta – si un millón de cristianos rezaran para que le volviera a crecer un brazo a un hombre que lo perdió en la guerra? El resultado es, por supuesto, que no sucedería tal cosa, a pesar de que otras criaturas de Dios, como la salamandra, son capaces de llevar a cabo dichos procesos. El hombre no puede y, por tanto, nadie reza porque sucedan cosas que, como el ejemplo de Harris, son imposibles”.

Como en el mes de marzo cuando fue publicada no estaba muy inmerso todavía en esto de los blogs, no la había visto y voy a ensayar ahora una posible respuesta.

El problema reside en el punto de vista desde el cual hablamos de acontecimientos posibles o imposibles. El decir: que un inmigrante consiga empleo o a una salamandra le crezca la cola son cosas posibles, pero que a un hombre se le regenere la extremidad amputada es imposible, es correcto solo desde la perspectiva humana. Si existe un Dios todopoderoso a este le es igualmente posible hacer una cosa que las otras. Que ciertas cosas sean imposibles desde la perspectiva humana no implica que también lo sean desde la divina. Aunque en un contexto distinto en el que se refiere a cosas espirituales mas que físicas, creo que podemos apreciar esta diferencia de perspectivas en el concepto vertido por Jesús al afirmar: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios (Mar. 10:27 y pasajes paralelos). Algunos otros textos interesantes para meditar al respecto podrían ser Gen. 18:14, 1 Samuel 14:6, Zac. 8:6.

Ahora bien, no solo es correcto decir que la distinción entre sucesos posibles e imposibles no es aplicable a Dios, además, el que algo sea posible o no a nivel humano, depende de lo que El disponga.

Es decir, si a Dios le era igualmente posible crear a los hombres de tal manera que cuando perdieran un brazo les vuelva a crecer, como hacerlos de forma que esto no acontezca, el que el hombre sea de esta última forma depende de que Dios así lo dispusiera, como dispuso todas las leyes que rigen la naturaleza.

Todas estas leyes entonces, que marcan lo posible e imposible a nivel humano, son disposiciones divinas.

Tiene bastante sentido por lo tanto que nos limitemos a pedirle a Dios aquellas cosas circunscritas dentro de la esfera de sus disposiciones y que Dios no actúe en forma que altere las leyes por el mismo impuestas (aunque pueda hacerlo, si lo desea, en circunstancias excepcionales). Después de todo, este actuar "natural" de Dios es tan demostrativo de su poder como lo sería un actuar sobrenatural, ya que una y otra cosa le son igualmente posibles y el hecho de que nos impresione a nosotros mas lo segundo se debe simplemente a un mero acostumbramiento a lo primero.

Otra objeción al respecto, que suele alentar las sospechas escépticas, es el hecho de que según las escrituras Dios aparentemente alteraba las leyes naturales con bastante asiduidad en la antigüedad, cuando nosotros convenientemente no estábamos, cosa que ahora no ocurre.

Esta apreciación también es errónea. Dios no actuaba en forma sobrenatural con frecuencia, sino por el contrario en casos particulares, y con respecto a individuos y ubicaciones geográficas específicas las más de las veces. Estas actuaciones milagrosas registradas en la Escritura acostumbran estar estrechamente entrelazadas con momentos críticos en la historia del hombre y de la revelación que a este hace Dios de Si mismo y si su lectura despierta en nosotros esa sensación de "asiduidad milagrosa" es porque son justamente estos momentos críticos los que la Biblia se encarga de registrar.

Sabemos que estos momentos alcanzan su punto cumbre con en el advenimiento de Cristo, según lo cual es lógico que estas operaciones sobrenaturales hayan comenzado a partir de entonces a declinar, hasta el tiempo en que Dios intervenga nuevamente en el devenir de los acontecimientos, para marcar el fin de la historia tal como la conocemos.

martes, 25 de marzo de 2008

De que trata este blog?

"Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos."
Mateo 16:6

Cuando leemos los evangelios insistentemente salen a relucir una y otra vez en el relato dos grupos judios de influencia política y religiosa, opuestos entre si, fariseos y saduceos. Las diferencias entre estos eran marcadamente hostiles, pero este hecho no les impedía tener un enemigo común al que probablemente aborrecieran y temieran mas que a los miembros de la facción contraria. Nos estamos refiriendo a Jesus de Nazaret.

La predica llana y sencilla de este, contrastaba con el tedioso formalismo de los primeros. La profundidad de su mensaje con la superficialidad del de ellos. Su humildad y franqueza con el orgullo e hipocresía de estos.

En cuanto a los saduceos, las afirmaciones de Jesús tocante a la vida y recompensas después de la muerte, hería su susceptible espíritu racionalista, entendiendo por racionalista la acotada mentalidad que cree poder circunscribir todo conocimiento existente al mero ámbito del mundo físico al cual el hombre se encuentra limitado.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero el cristianismo sigue enfrentando a los mismos enemigos que su fundador. El mensaje eterno de aquel que dijo ser La Verdad, es desvirtuado por espíritus legalistas que pretenden reducirlo a inertes mandamientos humanos y rechazado por mentes cerradas con un acotado sentido de la realidad.

Particularmente creo que actualmente la segunda de estas tendencias es en gran parte una consecuencia de la primera mas que un resultado natural del progresivo avance del pensamiento humano. Se dice a veces en el medio académico, que el proceso
de secularización que caracterizó al pensamiento moderno en el ámbito de las ideas, no fue un movimiento antirreligioso sino arreligioso. Basta hechar una ojeada a las aseveraciones que con respecto al cristianismo o la religión en general hacen muchos de los intelectuales que dan forma a este pensamiento para darse cuenta que esto no es cierto (por no hablar de la abierta animosidad que hacia estas cuestiones muestran muchos profesores universitarios herederos de este esquema mental).

El hombre moderno reaccionó contra el abusivo sistema religioso que rigió con vara de hierro la vida en llamado "Antiguo Régimen", apartándose al extremo opuesto (defecto muy común en el humano) y negando, en su precipitado afán por despojarse del viejo yugo, todo elemento que contuviera el mas mínimo punto de contacto con aquel.

Sobre cuestiones relacionadas con estos temas versa el presente blog, intentando contribuir, con la guía de las escrituras, a erradicar los vestigios de esta vieja levadura, que tanto ha fermentado, y que en forma de prejuicios religiosos e intelectuales, tan nociva ha resultado ser para la verdad.

domingo, 23 de marzo de 2008

Ver para creer

Si se encontrara hoy con una persona escéptica y le preguntara que es lo que necesitaría para convencerse de la existencia de Dios, probablemente recibiría una respuesta similar a la siguiente:

- Deme usted una prueba tangible, algo que pueda verificar, y entonces creeré.

Está postura es heredada del empirismo, corriente filosófica de gran
auge en los siglos XVI y XVII, según la cual la única fuente de conocimiento es la experiencia.1 Yo puedo conocer, dice el empirismo, solamente a través de las impresiones que recibo por medio de los sentidos y de las relaciones que haga a partir de las ideas que estas impresiones me generen.

El representante más destacado del empirismo fue el filosofo escocés David Hume. Este contribuyo en gran parte a sentar las bases del escepticismo moderno al atacar directamente la creencia en todo aquello que no se ajuste a esta concepción del conocimiento.

Hume concluye su obra An Enquiry Concerning Human Understanding (Investigación acerca del entendimiento humano) con las siguientes palabras que resumen su modo de pensar:

“Cuando recorremos las bibliotecas, persuadidos de estos principios, que estragos haremos! Si tomamos en nuestras manos un volumen, de metafísica o de teología, por ejemplo, debemos preguntarnos, contiene algún razonamiento acerca de la cantidad y el número? No. Contiene algún razonamiento experimental respecto a hechos y cosas existentes? No. Arrojémoslo entonces a la hoguera; no puede contener otra cosa que sofística e ilusión.”2

En su libro Puede el hombre vivir sin Dios? El doctor Ravi Zacharías, de origen indio, muestra como este razonamiento no solo no es justificado, sino que además es ilógico:

“El postulado de Hume de que, para tener sentido, todas las declaraciones deberían ser una relación a ideas, por ejemplo, matemáticas o cantidad, o de otro modo deberían ser de razonamiento experimental basado en cuestiones de hecho, está basado ni sobre un hecho matemático ni en un hecho establecido por la práctica. Por tanto, su definición misma de una declaración significativa, en sus propios términos, no tiene sentido”3

En definitiva, el postulado tan común en el pensamiento moderno de que el único conocimiento valido es aquel que puedo comprobar mediante la prueba tangible o la experimentación, y las relaciones que a partir de estos elementos haga, no se ajusta a sus propios requisitos, o sea que se auto destruye.

Si fuéramos por tanto por las bibliotecas, siguiendo las sugerencias de Hume, sus propios libros no tardarían en caer bajo la razzia que el mismo propone.




1“… el empirismo sostiene (…) Todo conocimiento deriva en última instancia de la experiencia sensible; esta es la única fuente de conocimiento, y sin ella no se lograría saber ninguno”. CARPIO, Adolfo P. PRINCIPIOS DE FILOSOFÍA, Glauco (1997).

2HUME, David. An Enquiry Concerning Human Understanding. eBooks@Adelaide (2004).
http://etext.library.adelaide.edu.au/h/hume/david/h92e/chapter12.html

3ZACHARIAS, Ravi. Puede el hombre vivir sin Dios? EDITORIAL CARIBE , INC. (1995).

miércoles, 12 de marzo de 2008

Al infinito y mas acá

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo...” Hebreos 1:1-2

En el pensamiento que se torna hegemónico a partir de la conformación de la sociedad moderna, la creencia en cuestiones sobrenaturales o trascendentes al ser humano es menoscabada a favor de una serie de ideas consideradas por esta forma de pensar mas científicas (o simplemente científicas en contraposición a otras que no lo son) ideas estas, que se ciñen exclusivamente en cuanto a campo de conocimiento a aquellos fenómenos susceptibles de ser captados por el ser humano mediante el uso de sus sentidos, es decir, el mundo físico. Ante la imposibilidad lógica de negar categóricamente la existencia de entes que estén más allá de esta concepción acotada de la realidad la mente moderna ha pretendido evadir el problema sacando a relucir un viejo concepto al que conocemos actualmente con el nombre de agnosticismo.

La Real Academia Española define al agnosticismo como la “actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia.”1 El agnóstico no niega por ejemplo la existencia de Dios. Lo que afirma es que aún en el caso de existir, Dios es incognoscible para el hombre por pertenecer a una esfera de la realidad a la que este no tiene acceso mediante sus mecanismos naturales de percepción. El hombre no podría afirmar entonces ni la existencia ni la inexistencia de Dios. Es algo más allá de su conocimiento.

Herbert Spencer, el pensador inglés que usara por primera vez la expresión “supervivencia de los mas aptos” en referencia a la teoría evolutiva, ilustra la idea del agnosticismo diciendo “lo mismo que un águila no puede volar fuera de la atmósfera que la sostiene, el espíritu humano no puede salirse de la esfera limitada, en la cual y por la cual, exclusivamente, es posible el pensamiento.”2

El argumento de Spencer se basa en la hipótesis de que si un ente "a" esta completamente condicionado en su actuar al interior de un cierto ámbito "x", de modo tal que no puede traspasar sus límites de ninguna forma y bajo ninguna circunstancia , jamás podrá tener acceso entonces a un ente "b" ubicado mas allá de dichos límites. En el libro The impossibility of agnosticism (La imposibilidad del agnosticismo) escrito en 1940, Leith Samuel, su autor, expone con claridad cual es la falacia en que se incurre con este tipo de razonamiento:

“Herbert Spencer, popularmente considerado como uno de los principales apóstoles del agnosticismo, pronunció una sentencia que todo hombre reflexivo debe aceptar. Dijo, con toda la observación que pudiera existir para verificar sus declaraciones, que nunca ningún hombre ha sabido de ningún pájaro que volase fuera de los cielos, y que nunca nadie ha sabido de ningún hombre que pudiese penetrar con su mente finita el velo que cubre la mente del Infinito. Por esto, postulaba, el Infinito no puede ser conocido por lo finito, lo que viene a significar que el agnosticismo se encuentra sobre un fundamento seguro. Su sentencia está a prueba de cualquier fallo. Pero su deducción es un non sequitur, basada en datos inadecuados, por lo que debemos rechazarla. Él infiere, sin base alguna para ello, que el Infinito es igualmente incapaz de penetrar el velo.”3 

En resumen, el hecho que "a" este imposibilitado de acercarse a "b" no implica de ninguna manera que "b" este imposibilitado de acercarse a "a". Es cierto que ningún águila podría con la sola fuerza de sus alas volar fuera de la atmósfera y acercarse por ejemplo al sol, pero nadie negaría que el sol puede con sus rayos ingresar a la atmósfera y llegar al águila con su luz y su calor. De la misma manera, que el hombre no pueda extender su conocimiento más allá de cierto ámbito no tiene importancia si Dios penetra en dicho ámbito para revelarse al hombre. Esto es precisamente lo que creemos que hizo. Por medio de la escrituras vertidas a través de un período de aproximadamente 1500 años por mas de cuarenta autores, reunidas como un todo integro y completo en el libro que conocemos hoy como la Biblia, y por medio de la figura histórica de Jesús de Nazaret, a quien esta declara Dios mismo manifestado en carne. Un libro y una persona, medios totalmente asequibles y familiares al hombre para revelar a este lo que por si mismo le hubiera sido imposible conocer.


1 DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=agnosticismo

2 SPENCER, Herbert. Primeros Principios, Biblioteca Virtual Universal (2003).

3 SAMUEL, Leith. La imposibilidad del agnosticismo. SEDIN, Servicio Evangélico de Documentación e Información. http://www.sedin.org/propesp/X0155_05.htm