"La iglesia es la comunidad hermenéutica. Es allí donde Dios quiere que su Palabra sea interpretada. Podemos debemos ayudarnos unos a los otros a entenderla, especialmente cuando tenemos dificultades de fondos culturales. Todos somos, en alguna medida, prisioneros de nuestra propia cultura y eso nos hace invidentes para algunas cosas."
John Stott, Señales de una iglesia viva.
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miércoles, 2 de septiembre de 2009
sábado, 4 de abril de 2009
Sobre la noción de igleia-edificio
"El catolicismo romano, de acuerdo con su política, no hizo esfuerzo alguno por
impartir a sus hermanos convertidos una visión más espiritual de la religión
cristiana, sino que adaptó su propaganda a su tosca reverencia por las
ceremonias y los lugares sagrados. Y así, el edificio de la iglesia llegó a ser la
incorporación y la expresión esencial de la religión que ellos aceptaron."
Dana, H.E. Manual de Eclesiología.
(No lo posteo como crítica al catolicismo, sino a la rudimentaria veneración hacia el edificio, que muchos creyentes, sin distinción denominacional, profesan).
impartir a sus hermanos convertidos una visión más espiritual de la religión
cristiana, sino que adaptó su propaganda a su tosca reverencia por las
ceremonias y los lugares sagrados. Y así, el edificio de la iglesia llegó a ser la
incorporación y la expresión esencial de la religión que ellos aceptaron."
Dana, H.E. Manual de Eclesiología.
(No lo posteo como crítica al catolicismo, sino a la rudimentaria veneración hacia el edificio, que muchos creyentes, sin distinción denominacional, profesan).
viernes, 15 de agosto de 2008
Repréndelos delante de todos
Los buscadores como Google o Yahoo son una buena forma de sondear opiniones acerca de un determinado tema. Uno pone una frase relacionada, y con un simple click accederá a la larga lista de lo que los internautas han dicho al respecto. Una especie de tormenta de ideas virtual.
La semana pasada, preparando un mensaje hice algo así con un texto. Me llamo la atención 1 Timoteo 5:20, relacionado con el tema que debía tratar, así que en un mezquino intento de acumular puntos de vista con un mínimo esfuerzo, copie el texto en el buscador: "A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” e hice click sobre el consabido botoncillo que nos lleva a los resultados.
En vez de hallar diversidad de enfoques como esperaba, me econtre con cientos de estudios, artículos y comentarios, de gente que toma este texto y lo blande con regocijo, haciéndose un festín con la idea de reprender a los pecadores reincidentes para que todos teman.
Bueno, en realidad no me leí los cientos de resultados, a la tercer hoja como que me cansé.
Puede ser que tanta gente tenga la soberbia idea de creerse en condiciones de amonestar a otros y regodearse en ello? Realmente creen estas personas que son mejores y que no merecen más bien estar del lado de los reprendidos que de los reprendedores?
Disto mucho de ser un experto en hermenéutica, pero hay unos cuantos principios bastante básicos que estas gentes están ignorando olímpicamente en su afán por agregar 1 Timoteo 5:20 a las listitas de textos citados a la ligera, que supuestamente le permiten a uno juzgar a otras pobres animas menos santas.
En primer lugar se debe tener en cuenta que las cartas a Timoteo junto con la de Tito forman el grupo de las llamadas por algunos “epístolas pastorales”, que fueron escritas no a un grupo de cristianos en general o iglesia local, sino a personas especificas e individuales, en este caso, Timoteo.
En segundo lugar es importante tener en cuenta las circunstancias en que fue escrita la epístola. Timoteo había sido dejado por Pablo en Efeso con el fin de corregir ciertos desordenes, pareciera que principalmente de índole doctrinal. No solo entonces se debe tener en que este mandato es dirigido primeramente a Timoteo, sino también que le es dirigido en ocasión de una misión específica que estaba cumpliendo.
Como un tercer punto es importante destacar que al citar precipitadamente este sexto se esta pasando por alto, no solo la cuestión de a quien va dirigido y en que circunstancias sino también el contexto inmediato en que está inserto dentro de la epístola. Del versículo precedente se desprende que Pablo esta dando instrucciones en este momento a su discípulo, concerniente a los ancianos (presbíteros) de la iglesia local. De aquí se aclara el sentido de la frase “para que los demás teman” que a varios de los internautas citados anteriormente pareciera atraerles notablemente. Se trata simplemente de mostrar al resto de la congregación (aunque algunos comentaristas entienden incluso por “los demás” a los demás ancianos) que ni aún la autoridad eclesiástica es pretexto para evadir la corrección y tengan entonces mayor cuidado en su conducta. No se trata simplemente de escrachar a un hermano frente a la congregación.
Entiendo, admito correcciones, que incluso este accionar tocante a los ancianos es encomendado particularmente a Timoteo en su carácter de “interventor” por llamarlo de algún modo, de la iglesia que se reunía en Efeso, y no a cualquiera que quiera adjudicarse el derecho. Creo no estar divagando al decir que del “contra un anciano no admitas acusación sino…” del versículo 19 se desprende que Timoteo estaba en posición de que los creyentes del lugar apelaran a el con quejas dirigidas incluso hacia los ancianos.
Se sigue entonces de lo expuesto que este mandato de reprender públicamente responde a una situación más bien específica y dista mucho de ser legítima su aplicación por cualquiera que desee apropiárselo. Se podría argumentar, que sería lícito, en ciertas circunstancias que revistan características análogas a las vividas en Efeso por aquel tiempo, pero no podemos ignorar que Pablo eligió a Timoteo para cumplir este mandato, y no a cualquier otro. Deberíamos detenernos entonces en las características del joven creyente que lo hicieron apto para desempañar este papel. Lo dejamos para otro post, adelantando solo que obviamente no son características de la que muchos de nosotros nos podamos jactar.
La semana pasada, preparando un mensaje hice algo así con un texto. Me llamo la atención 1 Timoteo 5:20, relacionado con el tema que debía tratar, así que en un mezquino intento de acumular puntos de vista con un mínimo esfuerzo, copie el texto en el buscador: "A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” e hice click sobre el consabido botoncillo que nos lleva a los resultados.
En vez de hallar diversidad de enfoques como esperaba, me econtre con cientos de estudios, artículos y comentarios, de gente que toma este texto y lo blande con regocijo, haciéndose un festín con la idea de reprender a los pecadores reincidentes para que todos teman.
Bueno, en realidad no me leí los cientos de resultados, a la tercer hoja como que me cansé.
Puede ser que tanta gente tenga la soberbia idea de creerse en condiciones de amonestar a otros y regodearse en ello? Realmente creen estas personas que son mejores y que no merecen más bien estar del lado de los reprendidos que de los reprendedores?
Disto mucho de ser un experto en hermenéutica, pero hay unos cuantos principios bastante básicos que estas gentes están ignorando olímpicamente en su afán por agregar 1 Timoteo 5:20 a las listitas de textos citados a la ligera, que supuestamente le permiten a uno juzgar a otras pobres animas menos santas.
En primer lugar se debe tener en cuenta que las cartas a Timoteo junto con la de Tito forman el grupo de las llamadas por algunos “epístolas pastorales”, que fueron escritas no a un grupo de cristianos en general o iglesia local, sino a personas especificas e individuales, en este caso, Timoteo.
En segundo lugar es importante tener en cuenta las circunstancias en que fue escrita la epístola. Timoteo había sido dejado por Pablo en Efeso con el fin de corregir ciertos desordenes, pareciera que principalmente de índole doctrinal. No solo entonces se debe tener en que este mandato es dirigido primeramente a Timoteo, sino también que le es dirigido en ocasión de una misión específica que estaba cumpliendo.
Como un tercer punto es importante destacar que al citar precipitadamente este sexto se esta pasando por alto, no solo la cuestión de a quien va dirigido y en que circunstancias sino también el contexto inmediato en que está inserto dentro de la epístola. Del versículo precedente se desprende que Pablo esta dando instrucciones en este momento a su discípulo, concerniente a los ancianos (presbíteros) de la iglesia local. De aquí se aclara el sentido de la frase “para que los demás teman” que a varios de los internautas citados anteriormente pareciera atraerles notablemente. Se trata simplemente de mostrar al resto de la congregación (aunque algunos comentaristas entienden incluso por “los demás” a los demás ancianos) que ni aún la autoridad eclesiástica es pretexto para evadir la corrección y tengan entonces mayor cuidado en su conducta. No se trata simplemente de escrachar a un hermano frente a la congregación.
Entiendo, admito correcciones, que incluso este accionar tocante a los ancianos es encomendado particularmente a Timoteo en su carácter de “interventor” por llamarlo de algún modo, de la iglesia que se reunía en Efeso, y no a cualquiera que quiera adjudicarse el derecho. Creo no estar divagando al decir que del “contra un anciano no admitas acusación sino…” del versículo 19 se desprende que Timoteo estaba en posición de que los creyentes del lugar apelaran a el con quejas dirigidas incluso hacia los ancianos.
Se sigue entonces de lo expuesto que este mandato de reprender públicamente responde a una situación más bien específica y dista mucho de ser legítima su aplicación por cualquiera que desee apropiárselo. Se podría argumentar, que sería lícito, en ciertas circunstancias que revistan características análogas a las vividas en Efeso por aquel tiempo, pero no podemos ignorar que Pablo eligió a Timoteo para cumplir este mandato, y no a cualquier otro. Deberíamos detenernos entonces en las características del joven creyente que lo hicieron apto para desempañar este papel. Lo dejamos para otro post, adelantando solo que obviamente no son características de la que muchos de nosotros nos podamos jactar.
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