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sábado, 21 de agosto de 2021

La lucha por el gozo en Dios

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 3.

En el capítulo 3 de Cuando no deseo a Dios Piper aborda el problema de la lucha por el gozo utilizando una ilustración. Hay gustos que son moralmente neutros, como la preferencia de cierto tipo de helado por sobre alguna otra cosa, pero espiritualmente no pasa lo mismo. El no gustar o no preferir a Cristo implica pecado. La esencia de la maldad está en preferir otras cosas antes que a Dios, quien satisface real y plenamente.

Esta idea es ejemplificada con la tipificación que hace Jeremías respecto al enfriamiento espiritual de Israel, cuando dice que sus habitantes abandonaron a Dios “fuente de agua viva” y cavaron para si “cisternas rotas que no retienen agua” (Jer. 2:13).

La urgencia de la situación reside en que, a diferencia de otros tipos de gustos o preferencias que no conllevan mayores consecuencias, nuestra capacidad de gozar de Cristo esta vinculada a nuestro porvenir eterno. Según el autor, de hecho la conversión lleva implícito el acto de gustar con agrado de la gloria de Dios. De todo lo antedicho se desprende la importancia de luchar por este tipo de gozo.

Piper termina analizando la responsabilidad aparentemente paradójica, que como hombres tenemos, de luchar por un gozo que no depende en principio de nosotros sino que es un don gratuito de Dios. Del análisis de esta cuestión, el autor extrae tres conclusiones:

Uno, no sólo el gozo sino la propia lucha es un don de Dios; dos, nuestra batalla por el gozo no nos lo garantiza inmediatamente pero nos ubica en el camino por donde el gozo viene, y; tres, nuestra batalla por el gozo es una batalla por discernir la gloria de Cristo.



viernes, 20 de agosto de 2021

Cuando no deseo a Dios capítulo 1, Reseña

Reseña de Cuando no deseo a Dios, por John Piper, capítulo 1. 

Piper comienza el primer capítulo de su libro, Cuando no deseo a Dios, aludiendo al concepto de hedonismo cristiano, que ha sabido desarrollar en publicaciones anteriores. Para quien no este familiarizado con su obra, podemos decir que el hedonismo cristiano esta relacionado con la búsqueda de placer y deleite en Dios, no sólo como un resultado o consecuencia de la vida espiritual sino incluso como una necesidad y un deber, para su saludable desarrollo. Sugiero por supuesto remitirse a los libros del autor para lograr una idea más acabada sobre el tema.

El autor explica que entender esto fue para él una revelación tanto liberadora como devastadora. Liberadora, porque despejaba del camino del crecimiento espiritual. Los prejuicios que usualmente tenemos respecto a que el disfrute es malo y que la religión se basa más en obligaciones. Devastadora porque comprendió que el gozo supremo que proviene de Dios no se obtiene fácilmente sino que su llegada nos es constantemente estorbada por la inclinación hacia deleites que el pecado engañosamente hace parecer como más deseables.

A partir de estos conceptos, Piper introduce la idea de que la vida cristiana, entendida como la búsqueda de este disfrute supremo, es algo sobrenatural. Algo imposible para el hombre de lograr por si mismo, y que sólo Dios la puede conceder. El autor hace, en este contexto, una selección digna de ser leída de fragmentos escritos por creyentes que en diversas épocas meditaron y profundizaron sobre estos temas, a fin de dejar en claro que no está vertiendo ninguna idea extraña sino un concepto escritural que sinceros siervos de Dios ya han descrito con antelación.

Finalmente, Piper deja en claro que su intención no es abonar el campo del conformismo cristiano occidental, sino que por el contrario pretende establecer que el deleite supremo del que Dios es fuente, es tal que se manifiesta en la disposición a renunciar, por parte de aquel que lo encuentra, a toda comodidad y garantía de bienestar terreno si es necesario.



lunes, 10 de septiembre de 2012

John Piper sobre la oración – Citas (II)

Lo que significa orar sin cesar


..."sin cesar" no quiere decir que, verbal o mentalmente, tenemos que estar haciendo oraciones cada minuto del día en la lucha por el gozo. Significa que debemos orar una y otra vez, y a menudo. Nuestro estado mental debiera siempre ser: "Oh, Dios, ayúdame ... "

Nunca deje de buscar ayuda en Dios. Venga a Él frecuentemente durante el día. Permita que siempre su estado mental sea el de un anhelo que busque a Dios para todas sus necesidades, especialmente los deseos espirituales.

Disciplina y espontaneidad en la oración


...si no existe una disciplina establecida para los momentos de lectura de la Biblia, meditación y memorización, la espontaneidad y la continua comunión se secará. Las plantas de la comunión espontánea crecen en el bien atendido jardín de la disciplina en la lectura y memorización de la Biblia.

Si usted desea tener un significativo andar con Dios, espontáneo, de hora tras hora, usted debe también tener disciplinados encuentros regulares con Dios en oración.

Permanecer despierto para orar es ciertamente un mejor uso para la cafeína que permanecer despierto para cualquier otra cosa.

Un lugar para orar


Muchas veces me he preguntado por qué los cristianos construyen casas con una habitación diseñada para jugar (llamada sala de estar), otra para comida (llamada cocina), otra para dormir (llamada cuarto), otra para el aseo (llamada baño), otra para ropas (llamada closet), pero no construyen una habitación para estar en soledad y dedicarse a la oración y a la meditación.

Orar con Palabra de Dios


El principal método de oración en la lucha por el gozo es orar con Palabra de Dios. Es decir, leer o recitar la Palabra y convertirla en una oración.

Tome un pasaje de las Escrituras y comience a leer lentamente. Luego de cada oración, haga una pausa y regrese para hacer de lo que leyó una oración. De esta manera usted puede orar tanto tiempo como el que dedique a leer. Puede orar todo el día.

…orar usando la Palabra (…) tiene el efecto de moldear nuestra mente y corazón, de modo que deseemos lo que la Palabra nos alienta a desear, y no simplemente lo que deseamos por nuestra naturaleza. Esta es la razón del porqué las oraciones de las personas saturadas con la Biblia suenan tan diferentes.

Quien no satura antes de orar sus mente con las escrituras trae la inclinaciones de nuestros deseos naturales y ora como un incrédulo lo haría.

…si usted ora solo por esas cosas, existe un gran problema. Sus deseos aún no han sido cambiados para poner la gloria de Cristo como cosa principal.

…cuando usted satura su mente con la Palabra de Dios, que exalta a Cristo, y la convierte en oración, sus deseos y sus oraciones se tornan espirituales.

Seguirá orando por la salud, el matrimonio, el trabajo, los viajes, pero ahora lo que usted desea que ocurra es que, en todas estas cosas, Cristo sea exaltado.

La oración y la gloria de Cristo


Esto cambia el patrón y la pasión de sus oraciones. Su oración por un viaje no es simplemente que sea seguro, sino que durante todo el trayecto su gozo pueda estar en Dios y que Él pueda brillar a través de usted. Su oración por su trabajo no es simplemente que sea estable, pacífico y próspero, sino que realmente sirva a las necesidades de la sociedad y que en toda su labor y en todas sus relaciones su gozo en Cristo y su amor por las personas puedan honrar a Jesús.

Si estas tres peticiones (las primeras tres peticiones en el Padre nuestro) se convierten en la estrella polar de la constelación de nuestras oraciones, todas las demás peticiones ocuparán su lugar apropiado. Estas tres brillarán en y a través de todas las demás, de modo que cada petición, incluso por el pan de cada día, es realmente una forma concreta de pedir que el nombre de Dios, su voluntad y su reino tengan un lugar supremo en nuestro corazón y en la historia.

Cuando miramos la "mezquina merced" que el mundo ofrece, la lucha por el gozo es ver que esta no dará satisfacción. La oración es una estrategia fundamental para ver al mundo de esta forma. Debemos pedir a Dios "sin cesar" que nuestros ojos sean abiertos a lo insuficiente de los placeres de este mundo, incluso de los inocentes. Debemos suplicar que las papilas gustativas de nuestra alma estén siempre anhelantes de la belleza de Cristo.

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Frases de John Piper sobre la oración - I

martes, 5 de junio de 2012

Frases de John Piper sobre la oración - I

"...la oración es quien revela lo que hay en el corazón. Los motivos por los que una persona ora muestran la condición espiritual de su corazón."

"La forma en que oramos revela los deseos de nuestro corazón. Y los deseos de nuestro corazón revelan cuál es nuestro tesoro. Y si nuestro tesoro no es Cristo, pereceremos."

"Ellos sabían que Cristo no estaba llamando a la iglesia para sacar provecho de la misericordia de Dios para ganancia material. La oración era para glorificar a Dios y magnificar a su Hijo. 'Y todo lo que pidiereis Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo' (Jn. 14:13)".

"La iglesia primitiva sabía que al orar, una persona podía hacer de Dios un sirviente al no desear a Dios sino solo sus dones. 'Pedís, y no recibís', dijo Santiago, 'porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites' (Stg. 4:3)".

"No es incorrecto desear los dones de Dios y pedirlos. La mayoría de las oraciones en la Biblia son por dones de Dios. Pero debemos desear cada don por el hecho de que nos muestra y nos da más de Él".

“La oración sin meditación en la Palabra de Dios se desintegrará en espiritualidad humanista. Simplemente reflejará nuestras propias ideas y sentimientos de personas caídas, no los de Dios.”

"Sin la oración trataremos de cumplir la Palabra con nuestras propias fuerzas y pensaremos que estamos lográndolo, convirtiéndonos así en orgullosos fariseos; o nos daremos cuenta de que no lo logramos y claudicaremos desesperados”.

"¿Cómo se podría glorificar a Cristo si el Espíritu crea en nosotros todo tipo de buenos sentimientos sin referencia alguna a Jesucristo, su cruz y su resurrección? No se podría. Así que la manera en que el Espíritu inspira y sustenta el gozo en nuestra vida es capacitándonos humilde y quietamente para ver la belleza de Cristo en la Palabra".

"La oración es, por lo tanto, no solo lo que mide nuestro corazón, revelando lo que realmente desea; es también el remedio indispensable para nuestro corazón cuando no deseamos a Dios como debiéramos".

"...parece ser que la oración continua y la acción de gracias son la clave para el gozo en Dios que hace a una persona perdurable y fructífera en relación con todo tipo de personas."

 "…una clave bíblica para mantener el gozo en Dios y en su Palabra es orar sin cesar.” “hay un espíritu de dependencia que debe pernear todo lo que hacemos. Este es el espíritu y la esencia de la oración. Así que, aun cuando no estemos hablando concientemente a Dios, hay una profunda y continua dependencia de Él que está entretejida en el corazón de fe. En este sentido, nosotros 'oramos' o tenemos espíritu de oración constantemente".

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John Piper sobre la oración – Citas (II)


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jueves, 19 de abril de 2012

La importancia de la oración en la lucha por el gozo - John Piper. Reseña

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 9.


El capítulo 9 de Cuando no deseo a Dios se centra en la oración como herramienta fundamental en la lucha por el gozo. Al respecto señala que orar por el gozo de Dios es una empresa seria e incluso peligrosa ya que el hecho de deleitarnos en Cristo antes que en cualquier otra cosa nos predispone a entregar nuestra vida por amor a él, poniéndolo por encima de cualquier comodidad o seguridad, y pone como ejemplo el caso de las iglesia de Macedonia (2 Corintios 8: 1-4).

Asiéndose del ejemplo de los cristianos de la iglesia primitiva se pregunta a que acudían estos como modelo para sus oraciones, encontrando como respuesta los siguientes puntos de referencia:

Podían basarse en el Antiguo Testamento (Sal. 90:14, 51:8, 51:12, 90:15, 85:6). Podían basarse en el naciente Nuevo Testamento personificado por ejemplo en la persona de Pablo (Ro. 15:13, Col. 1:11). Podían seguir el ejemplo de Jesús mismo (Jn. 16:24).

Piper destaca que en su oraciones los primeros cristianos buscaban la gloria de Dios y esto se relacionaba con el gozo de ellos (Juan 14:13, 16:24), y enumera como ejemplo una serie de motivos por los cuales oraban:

Para exaltar el nombre de Dios en el mundo (Mt. 6:9). Para extender su reino en el mundo (Mt. 6:10). Pedían la plenitud del Espíritu Santo (Lucas 11.13, Ef. 3:19). Pedían por la salvación de los incrédulos (Ro. 10:1). Por sanidad (Stg. 5:13-15). Por sabiduría estratégica. (Stg. 1:5; Col. 1:9). Por unidad y armonía (Jn. 17:20-21). Pedían a Dios que los ayudara a conocerlo mejor (Col. 1:9-10, Ef. 1:17). Pedían ayuda para comprender el amor de Cristo (Ef. 3:14, 18-19). Procuraban una percepción más profunda de la esperanza segura (Ef. 1:16, 18). Pedían fortaleza y paciencia. (Col. 1:9, 11, Ef. 3:16). Que su fe fuera preservada (Lc. 22:32, 21:36). Ayuda para no caer en tentación (Mt. 6:13, 26:41). Acudían a Dios para que cumpliera sus propósitos y los capacitara para hacer buenas obras. (2 Ts. 1:11, Col. 1:9-10). Pedían por el perdón de sus pecados (Mt. 6:12). Acudían a Dios para que los protegiera del enemigo. (Mt. 6:13).

El autor encuentra una estrecha relación entre oración y meditación, y de ambas cosas con el Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Sin meditación en la Escritura nuestras oraciones no reflejarían la voluntad divina, y sin ayuda de la oración los esfuerzos por obedecer la Palabra fracasarían o incentivarían un orgullo fariseo.

Este vínculo también se daría en el hecho de que el Espíritu trae gozo allí donde la Palabra de Dios es el centro, ya que sino, sin la guía de la Escritura que señala a Cristo, un gozo producido no en relación a él, no lo exaltaría.

El autor concluye el capítulo presentando una especie de ayuda memoria formado por las iniciales de cuatro palabras, que el usa como guía para sus oraciones. El acrónimo en cuestión es IAUS, que significa INCLINA, ABRE, UNE y SATISFACE. Mediante este recurso uno puede tener presente la necesidad de pedir a Dios que inclina a él los deseos de nuestra alma, que abra los ojos de nuestro corazón para apreciar su gloria, que una nuestro corazón en él de forma que no haya partes del mismo volcado hacia otras cosas, distraidas de Cristo, y que hallemos satisfacción en Dios y no fuera de él.



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martes, 10 de abril de 2012

Estudiar la Biblia. John Piper, citas.

Es verdad que el gozo de una lectura seria y del razonamiento que le está asociado (a veces llamado estudio) pudiera no ser tan inmediato como el gozo de cantar en la iglesia, ver una puesta del sol, hablar con un amigo o escuchar a un predicador con montones de historias. Pero la carga útil para el gozo será mayor. Rastrillar es más fácil que cavar, pero solo logra recoger hojas. Si usted cava puede obtener diamantes.

Es una tragedia que el mucho pensar se haya asociado con corazones fríos. Esta no ha sido la experiencia de los más grandes estudiosos cristianos. Deleite y estudio han ido mano a mano.

Casi todo lo que se presenta en las publicaciones y en la vida de la iglesia hoy comunica que el fuego en el interior no viene por la doctrina y el pensamiento, sino por cosas rápidas, historias accesibles, libros de devocionales ligeros y música. C. S. Lewis tuvo una experiencia totalmente diferente, y la mía es igual a la de él.

La mayor parte de los ricos y dulces frutos de la doctrina cristiana son antiguos. Agustín, Juan Calvino, Martín Lutero, los puritanos, Jonathan Edwards, Charles Hodge. Lea los libros antiguos. Es un gran error pensar que los grandes libros de antaño son muy difíciles de entender.

... Dios ha designado que seamos ayudados en nuestra comprensión y disfrute de las Escrituras por maestros humanos, vivos y muertos. De manera clara Él ha ordenado que existan maestros que sean "[aptos] para enseñar" (1 Ti. 3:2). Lo que ellos enseñan es la Palabra de Dios. Por lo tanto Dios quiere que leamos, memoricemos y meditemos en la Palabra de Dios si tenemos acceso a ella. Pero Él también desea que seamos enseñados por fieles ancianos o pastores. Algunos de ellos escriben sus enseñanzas. Es por eso que tenemos libros.

Las palabras y los caminos de Dios morarán en usted más poderosa y profundamente si se entrega a una lectura responsable de los grandes libros que están saturados con las Escrituras.

Póngase en contacto con personas saturadas con la Biblia, tanto los vivos como los muertos.

Una de mis primeras preguntas al tratar con creyentes sin gozo es: "¿ Está usted en un grupo pequeño de creyentes que se interesan los unos en los otros y oran los unos por los otros y se consideran unos a otros para estimularse al amor?" Generalmente responden que no.

... es posible ser miembro de una iglesia -es decir, tener su nombre en el listado oficial- y no estar relacionado con otros creyentes de modo que se alienten a la vida espiritual, al gozo y a la obediencia.

Esta historia me liberó cuando tenía unos veinte años de la tonta idea de que la gran teología y la profunda doctrina preservaban a una persona de llorar por el gozo. Desde aquel momento he rechazado la idea de que el esfuerzo riguroso para conocer más de Dios debe hacer que uno sienta menos de Dios.


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sábado, 7 de abril de 2012

John Piper, frases sobre el estudio bíblico (I)

La mayoría de los cristianos dejan de leer sus Biblias no por una infidelidad conciente a Jesús, sino por no planificar un tiempo, un lugar y un método para leerla.

Si su anhelo es ser espontáneo en su forma de comunicarse con Dios, entonces cree disciplina para la lectura de la Biblia y la oración. Esto suena paradójico. Pero no lo es tanto como la paradoja del maíz que crece de forma espontánea en los campos de Minnesota gracias a la disciplina del granjero de arar, sembrar y cuidar del campo. Él no hace crecer el maíz. Dios lo hace. Pero Dios usa su disciplina agrícola como parte del proceso.

La felicidad en Dios viene de ver a Dios revelado a nosotros por Jesucristo a través de las Escrituras.

...el medio más importante para luchar por el gozo en Dios es sumergirnos en las Escrituras donde vemos a Dios en Cristo con más claridad.

...la memorización satisface estos dos caminos del gozo. Nos ofrece todo el día la inmediata belleza de Cristo en su Palabra y nos ofrece todo el día las armas con las que cortamos el valor del dulce engaño del pecado.

La palabra meditación en hebreo significa básicamente hablar o murmullar. Cuando esto se hace en el corazón, se le llama meditación o reflexión. Así que meditar en la Palabra de Dios de día y de noche significa hablar con uno mismo de la Palabra de Dios día y noche y hablar con uno mismo acerca de ella; para reflexionar en ella, hacerse preguntas sobre ella y responderlas con las propias Escrituras, preguntarse a sí mismo cómo esto pudiera aplicarse a usted y a otros, y pensar en sus implicaciones para la vida, la iglesia, la cultura y las misiones.

Una forma sencilla de hacerlo es memorizar un versículo o dos y luego repetírselos a usted mismo una vez, enfatizando la primera palabra. Luego hace lo mismo enfatizando la segunda palabra. Luego hágalo una tercera vez, enfatizando la tercera palabra. Y así sucesivamente, una y otra vez, hasta que haya meditado sobre la razón por la cual cada palabra está allí. Luego usted puede comenzar a hacer preguntas que se relacionan. Si se usó esta palabra, ¿por qué se uso esa palabra?

...muchos de nosotros hemos cometido el error de pensar que el único tipo de meditación que incrementará el gozo es el que llega fácil y no conlleva mucho razonamiento. Como para la mayoría de las personas la lectura de libros difíciles y el pensar en cosas complejas no está asociado normalmente con el placer, asumimos que no está en el camino del placer. Esto es un error, al menos demostrará ser un error para muchas personas.

...me gustaría animarles a despojarse de la idea de que los grandes libros de doctrina apachurran el gozo, mientras que los ligeros libros devocionales producen gozo.


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lunes, 26 de marzo de 2012

Como estudiar la Biblia - John Piper. Reseña

Cuando no deseo a Dios - John Piper. Reseña cap.8.

Partiendo de la importancia, desarrollada en el capítulo anterior, de la Palabra de Dios en la búsqueda del gozo, Piper se explaya ahora sobre las formas de utilizar las escrituras en pos de este fin.

En primer lugar señala la conveniencia de adoptar un método determinado y seguir una pauta predefinida en cuanto a lugar y horario en el que llevar a cabo siempre la lectura bíblica. Según el autor la aparente sensación de espontaneidad que conllevaría el no hacer esto, conduce en realidad a la falta de constancia en el estudio de la Palabra. Es lo que llama la paradoja de la planificación y espontaneidad.

A continuación vierte una serie de sugerencias como ubicar el tiempo dedicado a la lectura a la mañana, como una forma, de comenzar preparado el día, buscar un ligar apartado donde nuestra meditación y búsqueda de Dios no se vea perturbada, y no leer de cualquier forma, sino planificar previamente como habremos de hacerlo.

En relación siempre con la importancia de la Biblia para alcanzar el gozo en Dios, trae a colación algunas citas interesante de George Müller, como la siguiente:

"En ellas ... llegamos a familiarizarnos con el carácter de Dios. ¡Nuestros ojos son divinamente abiertos para ver lo encantador que es Dios!Y este Padre celestial, bueno, amable, amoroso
es nuestro; nuestra porción por este tiempo y por la eternidad".

El autor destaca también la importancia de la memorización bíblica como una forma de asimilar la Palabra de Dios y apropiárnosla de modo que la tengamos siempre presente en nuestras mentes. Sugiere en relación a esto un método creado por Andrew Davis, consistente en la memorización progresiva por repetición, de un versículo por día, repesando cada día además, los versículos aprendidos las veces anteriores.

Otra práctica que el autor considera importante es la de tener material a mano para anotar cuando se lee la Biblia. El plasmar en el papel los pensamientos que el pasaje en cuestión despierta en nosotros produce una lectura más activa que incentiva la reflexión.

Además de las Escrituras, Piper enfatiza la necesidad de leer buenos libre que estimulen el pensamiento rechazando analíticamente la idea de que el estudio profundo de cuestiones complejas constituya una actividad ajena al placer.

Finalmente, encontramos en este capítulo recomendaciones respecto a la necesidad de congregarnos en una comunidad de personas que compartan nuestro interés por la Palabra, y de leer biografías de grandes siervos de Dios, ambas cosas para estimularnos y servirnos de ejemplo en nuestra búsqueda de Dios.



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miércoles, 7 de marzo de 2012

Los 10 beneficios de la Palabra de Dios (John Piper)

Reseña de Cuando no deseo a Dios, (John Piper), capítulo 5.


En el capitulo 7 Piper analiza el valor central de la Palabra de Dios en la lucha por el gozo. El eje del razonamiento es que el gozo depende de la apreciación de la gloria de Dios, y que la gloria de Dios se revela principalmente en su Palabra.

A partir de allí, el autor remarca lo nocivo de descuidar la lectura y el estudio bíblico, y recomienda, para evitar este pecado, recordar constantemente cuanto más beneficioso es dedicar tiempo a la Escritura que a cualquier otra cosa que nos distraiga de ella.

A continuación enumera 10 beneficios que trae aparejada la lectura bíblica, a saber:

1. Aviva y fortalece la fe.(Rom 10:17).

2. La actividad del Espíritu Santo se encuentra estrechamente relacionada al oír la Palabra. (Gal 3:5 ).

3. La nueva vida, la vida en Cristo tanbien se encuentra directamente asociada a la acción de la Palabra. (1 P. 1:23, Jn. 6:63, Mat 4:4).

4. La Palabra de Dios da esperanza. (Rom 15:4 ).

5. La Palabra de Dios nos conduce a la libertad al darnos el poder para vencer los efectos esclavizantes y destructivos del pecado. (Juan 8:32, 34).

6. La Palabra de Dios tiene desempaña un papel clave a fin de que nuestras oraciones sean contestadas, ya que aquel que se alimente y nutra de la Escritura desarrollara un carácter espiritual, producto del cual sus peticiones estarán alineadas a la voluntad del Padre. (Juan 15:7).

7. La Palabra de Dios es la fuente de la sabiduría. (Col. 2:3, 3:16).

8. La Palabra de Dios nos da advertencias muy importantes. (Sal 19:10-11).

9. La Palabra de Dios nos capacita para vencer al diablo. Lo peor que nos puede pasar no es la muerte sino la condenación. Cristo venció sobre la cruz todo aquello que nos condenaba, a partir de allí, y por medio de la meditación y estudio de la Escritura, somos capacitados para escapar a aquellos que nos daña espiritualmente. (1 Juan 2:14, Mat 4:4,7,10).

10. Como último punto y en relación a todos los anteriores, el autor concluye que la palabra de Dios es fuente de gozo grande y duradero. (Sal 1:2-3, 119:72, 97, 103, 127, 162).


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jueves, 1 de marzo de 2012

Frases de John Piper

Algunas citas seleccionadas del libro de John Piper, Cuando no deseo a Dios.

El propósito final de Dios al crear el universo y regir la historia de la redención es la manifestación de su gloria para disfrute eterno de su pueblo redimido.

Cada vez que nos gloriamos en alguna cosa buena, debemos incluir la gloria de que, sin la cruz, tendríamos el infierno, y no esta cosa buena. Todo lo que sabemos debe incluir el conocimiento de que no lo sabemos adecuadamente sino en relación con el Cristo crucificado.

Ciertamente, pudiéramos carecer de esperanza porque pensamos que necesitamos algo que no necesitamos. Esto pudiera requerir que la Palabra de Dios nos muestre lo que realmente necesitamos y entonces nos dé el poder para obtenerlo. Al final, lo que realmente necesitamos es a Cristo. Él es la suma de todas nuestras esperanzas.

A veces lo quenecesitamos de la Biblia no es el cumplimiento de nuestro sueño, sino que la gloria de Cristo que todo lo satisface se trague nuestros sueños fallidos.

...la impureza del pecado distorsiona tanto nuestra percepción que no podemos ver a Dios como algo deseable.

Los "deseos engañosos" pueden engañarnos y hacer sentir que los pensamientos y los actos pecaminosos producirán mayor satisfacción que ver a Dios.

Algunos cristianos toman el camino del estoicismo en la lucha contra la sensualidad. Eso no funciona. No es bíblico. Es perdidamente débil e ineficaz. Y la razón por la que esto falla es porque el poder del pecado viene de su promesa de placer y la manera de derrotarlo es por la promesa, comprada con sangre, de un placer superior en Dios, no fuerza de voluntad netamente humana. La religión de la fuerza de voluntad, cuando tiene éxito, consigue gloria para la voluntad. Produce legalistas, no personas que aman.

...una pasión por el placer, comprado con sangre y eterno en Dios, es el único poder que puede derrotar la lujuria de este siglo y producir personas que amen a Dios, no legalistas que se jactan en su fuerza de voluntad.

El hecho de que un texto dice que hagamos morir deseos y el otro diga que hagamos morir las obras muestra simplemente que detrás de las malas obras están los malos deseos. No sería bueno hacer morir las obras y dejar los deseos. Esa no es la manera de Jesús. La manera de Jesús es: Haced morir la obra haciendo morir el deseo. Estrangulad la obra cortándole su suministro de aire; es decir, el engaño de que producirá en nosotros el gozo duradero.

...la forma en que eliminamos los deseos engañosos y destructores del gozo que amenazan con agobiarnos con pasiones destructivas es oyendo y creyendo la Palabra de Dios cuando dice que sus caminos son más deseables que todo lo que el pecado pueda ofrecer.

La batalla por el gozo es la lucha por ver y creer en Cristo como algo más deseable que las promesas del pecado.

Él pretende que la meditación en sus palabras sea la comunión con Él. Oímos la voz de Jesús como palabras vivas dichas por una persona viva. Es una acción espiritualmente intencional de relacionarse con una persona viva cuando pone de sus palabras en su mente. Esto es lo que significa que sus palabras permanezcan en nosotros.

La razón por la que la permanencia de las palabras de Cristo en nosotros resulta en oraciones contestadas es porque nos cambia en el tipo de persona que ama lo que Él ama, de modo que pedimos por cosas de acuerdo con su voluntad.

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martes, 21 de febrero de 2012

Culpabilidad audaz y gracia barata

Cuando no deseo a Dios, por John Piper, capítulo 6. Reseña.


En el capítulo 6 de Cuando no deseo a Dios, John Piper remarca la idea de que el gozo nos es posible gracias al sacrificio de Cristo. En la cruz, el Hijo de Dios derroto a todos y cada uno de los posibles enemigos y obstáculos que se interponen en el camino del gozo.

De aquí rescata la importancia de la predicación para el gozo, la proclamación y contemplación de la obra redentora. El evangelio basado en la cruz de Jesús es el fundamento a partir del cual el hombre puede tener gozo y esperanza.

Este mensaje, revelado por medio de Cristo y de las escrituras, debe ser proclamado, a otros y a uno mismo. Piper subraya la importancia de predicarse, de repetirse continuamente a uno mismo el mensaje del evangelio para gozarse en ello.

Con respecto al contenido de este evangelio que el cristiano debe predicar y predicarse como herramienta en pos del gozo, el autor hace una contraposición entre lo que el llama “culpabilidad audaz” y lo que el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer denominó “gracia barata”.

La expresión gracia barata se refiere en cierta forma a la concepción de un evangelio blando y complaciente que no introduce cambios significativos ni implica demasiadas molestias o perturbaciones al hombre. Por otro lado, con la expresión culpabilidad audaz, Piper alude, tomando como ejemplo la oración del profeta en Miqueas 7:8-9, a la situación del pecador que reconoce su condición, se somete con humildad a la disciplina y el quebrantamiento necesarios, pero se aferra con gozo a la justificación que Dios le otorga por gracia.

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domingo, 12 de febrero de 2012

Entender y disfrutar la gloria de Cristo

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 5.

En el capítulo quinto de su libro, Piper se explaya sobre la idea vertida anteriormente, respecto a que la lucha por el gozo es una lucha por ver. Según el autor existe más de un tipo de visión, ya que en Mateo 13:13 Jesús habla de quienes “viendo no ven”.

A continuación hace referencia a los ojos del entendimiento ( Ef. 1: 18) ligados a la capacidad de aprehender intelectual o racionalmente las cuestiones vinculadas a la gloria de Cristo, y los ojos del corazón, relacionados a la capacidad de gustar las perfecciones del Señor.

Dios es glorificado cuando vemos su gloria, pero más aun cuando nos regocijamos en la gloria que vimos. Esta capacidad de entender y gustar la gloria de Cristo es esencial para la vida de amor y sacrificio cristiano.

La obra de Cristo es a la vez la más excelsa muestra de su gloria y el medio por el cual podemos recobrar la visión espiritual. En el presente se ve la gloria de Cristo por medio del evangelio. Dios se revela por su Palabra, por lo que escuchar su palabra es la forma principal que tenemos de ver en este tiempo (Ro. 10:17). Oír es el medio y ver es la meta. Oímos la palabra, el evangelio, para ver la gloria de Dios.

Juntos, el ver espiritualmente a Cristo y el disfrutar de él, hacen según Piper lo que Pablo llama “conocerle”.


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martes, 7 de febrero de 2012

John Piper, recursos. El gozo en Dios como don suyo

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 4.

El capítulo 4 describe lo que el autor define como el misterio principal de la vida cristiana. Este puede dividirse en dos partes. Por un lado nos encontramos con la condición del hombre natural, apartado de Dios, descrita en las escrituras como un estado de muerte. En esta condición el hombre es incapaz de sentir inclinación alguna por deleitarse en Cristo. Por otra parte el gozarse en Dios es claramente una responsabilidad del hombre, expresada en la escritura mediante mandamientos.

El hombre se enfrenta entonces ante la responsabilidad de un deber que no puede cumplir. Sólo Dios puede despertar en nosotros inclinación hacia el gozo en Jesucristo. Esta capacidad de disfrute es un don suyo.

Piper explica que es importante tener en claro esto, por varios motivos. 1) Porque debemos aceptar la verdad, no importa lo que implique. 2) Porque aumenta nuestro gozo en Dios al combinarlo con la gratitud por su don. 3) Porque sabiendo esto buscamos el gozo con más presteza que si creemos que depende de nosotros. 4) Evita que caigamos en el legalismo de pensar que la vida cristiana se basa en nuestra fuerza de voluntad. 5) Este pensamiento glorifica a Dios.

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domingo, 5 de febrero de 2012

La lucha por gozarse en el Señor

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 3.

En el capítulo 3 Piper encara el problema de la lucha por el gozo. Hay gustos que son moralmente neutros, como la preferencia de cierto tipo de helado por sobre alguna otra cosa, pero espiritualmente no pasa lo mismo. El no gustar o no preferir a Cristo implica pecado. La esencia de la maldad está en preferir otras cosas antes que a Dios, quien satisface real y plenamente.

Esto es ejemplicado con la tipificación que hace Jeremías respecto al enfriamiento espiritual de Israel, cuando dice que sus habitantes abandonaron a Dios “fuente de agua viva” y cavaron para si “cisternas rotas que no retienen agua” (Jer. 2:13).

La urgencia de la situación reside en que, a diferencia de otros tipos de gustos o preferencias que no conllevan mayores consecuencias, nuestra capacidad de gozar de Cristo esta vinculada a nuestro porvenir eterno. Según el autor, de hecho la conversión lleva implícito el acto de gustar con agrado de la gloria de Dios. De todo lo antedicho se desprende la importancia de luchar por este tipo de gozo.

Piper termina analizando la responsabilidad aparentemente paradójica que como hombres tenemos de luchar por un gozo que no depende en principio de nosotros sino que es un don gratuito de Dios, y de su análisis se desprenden tres conclusiones:
Uno, no sólo el gozo sino la propia lucha es un don de Dios; dos, nuestra batalla por el gozo no nos lo garantiza inmediatamente pero nos ubica en el camino por donde el gozo viene, y; tres, nuestra batalla por el gozo es una batalla por discernir la gloria de Cristo.

Palabras claves: Gozarse, Señor.

viernes, 3 de febrero de 2012

Gozo y deseo

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 2.

El segundo capítulo del libro plantea la cuestión de las similitudes y diferencias entre gozo y deseo, y cuestiona la asociación generalmente establecida entre lo primero con un disfrute presente y lo segundo con un disfrute esperado, o futuro.

El argumento de es que hay deseos que son placenteros en si mismo, como la gozosa expectación del niño que espera la llegada de su padre, por lo tanto, placer y deseo tienden a confundirse en una misma cosa.

Piper respalda su razonamiento con base bíblica, para esto cita Fil. 3:1, que habla de gozarse en el Señor (presente) y Ro. 5:2 que hable de gloriarse (disfrute) en la esperanza (o sea que apunta a algo futuro) de la gloria de Dios. Compara además los Salmos 1 y 19 que presentan a la ley de Jehová el uno como disfrutable (“en ella está su delicia”, v. 2) y el otro como deseable (“deseables son más que el oro”, v.10).

Dios, es deseable y disfrutable en forma infinita, por lo que lo estaremos deseando de una forma placentera y disfrutando de él paralelamente por toda la eternidad.

El autor exhorta a no confundir el deseo o el gozo con el objeto deseado y disfrutado. Este lugar corresponde sólo a Dios, quien es más glorificado cuanto más lo deseamos y cuanto más disfrutamos de él.

Palabras claves: Gozarse, Señor.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuando no deseo a Dios - John Piper. Reseña cap.1

Piper comienza el primer capítulo de su libro partiendo del concepto de hedonismo cristiano, que ha sabido desarrollar en publicaciones anteriores. Para quien no este familiarizado con su obra podemos decir que el hedonismo cristiano esta relacionado con la búsqueda de placer y deleite en Dios, no sólo como un resultado o consecuencia de la vida espiritual sino incluso como una necesidad y un deber, para su saludable desarrollo. Sugiero por supuesto remitirse a los libros del autor para lograr una idea más acabada sobre en el tema.

Piper dice que cuando se dio cuenta de esto, significó para el una revelación tanto liberadora como devastadora. Liberadora, porque despejaba del camino del crecimiento espiritual los prejuicios que usualmente tenemos respecto a que el disfrute es malo y que la religión se basa más en obligaciones. Devastadora porque comprendió que el gozo supremo que proviene de Dios no se obtiene fácilmente sino que su llegada nos es constantemente estorbada por la inclinación hacia deleites que el pecado engañosamente hace parecer como más deseables.

A partir de aquí enlaza la idea de que la vida cristiana entendida como la búsqueda de este disfrute supremo es algo sobrenatural. Es decir, es imposible para el hombre de lograr por si mismo y sólo Dios la puede conceder.
Hace a continuación una selección digna de ser leída de fragmentos escritos por creyentes que en diversas épocas meditaron y profundizaron sobre estos temas, a fin de dejar en claro que no está vertiendo ninguna idea extraña sino un concepto escritural que sinceros siervos de Dios ya han descrito con antelación.

Finalmente deja en claro que su intención no es abonar el campo del conformismo cristiano occidental, sino que por el contrario pretende establecer que el deleite supremo del que Dios es fuente, es tal que se manifiesta en la disposición a renunciar, por parte de aquel que lo encuentra, a toda comodidad y garantía de bienestar terreno si es necesario.


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