lunes, 24 de enero de 2022

El "para qué" de todo lo creado

Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. 
Romanos 11:36

Este texto en apariencia tan simple y al que no siempre se le presta la debida atemción resume la respuesta a las preguntas más profundas a que el alma humana puede dar cabida. Su contenido presenta, en efecto, la guía que lleva a comprender cual es sentido de la vida humana y, de hecho, de todo aquello existe.

En primer lugar, el texto da por sentado que la vida tiene un sentido. Al mencionar un "para qué", el escritor indica que todo lo creado, entre lo que se halla el hombre, fue creado con una intención. Este es un mensaje de aliento. Asume que la existencia no es producto del azar sino que responde a propositos determinados y específicos. La lugubre idea de que la vida no tiene sentido aparece, por tanto, descartada desde la perspectiva bíblica.

En segundo lugar, nos dice que este propósito o "para qué" no se encuentra situado en el hombre mismo ni en ninguna otra cosa creada sino en Dios. De manera habitual el hombre tiende a pensarse a si mismo como el centro su vida. Todos sus proyectos y acciones se orientan en el sentido que corresponde al hecho de considerarse a si mismo como el mayor interesado en sus efectos y resultados. La Biblia postula una idea distinta a esta, ubicando en Dios la razón para la cual existe todo lo existente. Desde esta perspectiva todo proyecto o acción humana debiera orientarse en el sentido que corresponde al hecho de considerar a Dios como el mayor interesado en lo que sucede a lo largo de su desarrollo.

sábado, 25 de septiembre de 2021

Deleitarse en Dios - La importancia del precepto (2)

Un tratado sobre el deleite en Dios

John Howe

Traducción y adaptación: Guillermo de la Cruz

Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Salmos 37:4

PARTE I (Continuación)

MOSTRANDO LA IMPORTANCIA DE ESTE PRECEPTO

Nuestro discurso sobre este tema se dividirá, de manera natural, en dos partes. La primera relativa a la importancia, y la última a la práctica del deleite en Dios, ordenado en el mandamiento. 

Para explorar más nítidamente la importancia y el significado del deleite en Dios, será necesario que atendamos; 1) el objeto deleitoso y 2) el deleite en dicho objeto.

1. En cuanto a lo primero, lo que en general es objeto de deseo es algún bien. Aquí se trata del bien principal y mejor, la excelencia más elevada y perfecta, cuya bondad y excelencia, consideradas como residiendo en Dios, nos da una doble noción o perspectiva del objeto sobre el cual este deleite puede ejercerse:

1) Desde una perspectiva absoluta, Dios puede ser considerado en si mismo como el mejor y más excelente Ser en quién el ojo inteligente encuentra la concurrencia de todas las perfecciones, las más agradables y bellas excelencias, de las que pueda tener alguna apreciación. 

2) Desde una perspectiva relativa, su bondad y excelencia pueden ser consideradas no sólo como son en si mismas, sino también como teniendo efecto sobre sus criaturas. Porque, considerándolo como el Ser más excelente en sí mismo; si damos aquí libertad a nuestros pensamientos para ejercitarse, pronto hallaremos que el debe ser también necesariamente considerado el primer bien; el bien original y autor de todo otro bien; de otra forma, no sería el bien más excelente.

Además de la relación general que el guarda con todo, como su común Hacedor, Sustentador, y Organizador; observando que hay algunos, que por su naturaleza racional, tienen la capacidad de ser gobernados por él (en el sentido propio, por una ley) y de ser bendecidos en él, con respecto a estos, lo consideramos como sosteniendo una doble relación, de acuerdo a la cual hemos de verlo y actuar hacia él, tanto como el Señor a obedecer y como la porción a disfrutar, y hemos de advertir en él las más excelentes delicias, (lo que requiere que nos comportemos de manera acorde a ellas). Respecto a cada una de estas consideraciones hemos de mirarlo a él; 1) Como el Señor más excelente, más exquisitamente excelente; quien no podemos considerar sino como digno de todo posible honor y gloria; ante quién toda rodilla se doblará y a quien toda lengua confesará, y a quién le será dado homenaje, sujeción y adoración universal por siempre; 2) Como la porción más excelente, en quien todas las cosas que pueden conducir a ello concurren y se encuentran, toda la riqueza y plenitud deseable e imaginable, junto con amplia generosidad y fluida bondad, correspondiente en todos los sentidos a las ansias y deseos de almas indigentes y sedientas, La primera de estas nociones señala nuestra obligación y deber hacia él, la segunda provoca una expectación de beneficio proveniente de él.

Pero ahora, a causa de que por la apostasía hemos lesionado su derecho sobre nosotros como Señor, renunciado a nuestro propio derecho en él como nuestra porción, y perdido nuestra capacidad o disposición inmediata tanto de servirle, como de disfrutar de él, esta gran brecha entre él y nosotros no puede ser superada sino a través de un mediador, para cuyo oficio y empresa su propio Hijo encarnado, la Palabra hecha carne (siendo el único que encajaba), fue designado. Por él, interviniendo entre las dos partes distanciadas, satisfaciendo la justicia de Dios, y subsanando la enemistad del hombre, la distancia (en la medida en que la eficacia de su mediación se extiende) es superada; y, para los reconciliados, Dios vuelve a ser reconocido como Señor y porción. Su derecho es vindicado, el de ellos es restaurado; y ambos son establecidos sobre nuevos fundamentos, agregados a aquellos sobre los que se sostenían anteriormente, de manera que ahora nuestros actos hacia Dios, y nuestras expectativas respecto a él deben ser a través del Mediador. De aquí en más, este objeto de deleite nuestro, considerado desde el punto de vista relativo, con respecto a nosotros, es enteramente Dios en Cristo, siendo reconciliado. Nos gozamos en Dios a través de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la redención.  

viernes, 17 de septiembre de 2021

Un tratado sobre el deleite en Dios - John Howe (1)

Un tratado sobre el deleite en Dios

John Howe

Traducción y adaptación: Guillermo de la Cruz

Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Salmos 37:4
 

PARTE I

MOSTRANDO LA IMPORTANCIA DE ESTE PRECEPTO

Capítulo I. 

Significado y aplicación del texto. El Objeto en el cual deleitarse. Acceso a Dios por un mediador. Dios considerado en su Revelación a nosotros, como nuestro Salvador y porción. La suficiencia de esta porción: su comunicabilidad. Deseos del alma no regenerada. Deseos del alma renovada. Naturaleza de la Comunicación con referencia al Mediador. Revelación de Dios al alma. Efectos de su revelación sobre el alma.

Este Salmo, por su contenido, parece dar por supuesto un estado de aflicción de los hombres buenos, por la opresión de los malvados, la prosperidad de esos malvados en su curso opresivo, una tendencia en los oprimidos a impacientarse bajo la maldad que sufren, y una disposición a contemplar con ojo persistente y envidioso las cosas buenas que sus opresor disfrutan y ellos mismos quieren. Por tanto, la exposición presenta una conveniente consideración de estas cuestiones, que resulta útil para el fortalecimiento de los justo contra el pecado y problema al que tal estado de cosas les puede conducir.

El versículo citado destaca especialmente en este sentido, en el caso de hombres honrados sufriendo bajo la opresión de los violentos y malvados, que pueden en ese momento codiciar y envidiar el deleite mundano de sus enemigos, estar deseosos de sus manjares, y quejarse de que deberían ser suyos, saben que aquellos merecen cosas peores, pero en cambio son ellos mismos quienes sufren lo peor, que saben no merecen. 

Lo que aquí se ofrece a la consideración de los sufrientes tiende a calmar adecuadamente su descontento, controlar y refrenar su deseo desordenado hacia las cosas inferiores, o canalizarlo y dirigirlo hacia otro lado. Es como si dijera; "no tiene sentido que mires con displacer o deseo desmesurado sus delicias; tu puedes tener mejores; manjares mejores te pertenecen, y te invitan. El Señor mismo es tu porción. Tanto tu estado como tu espíritu consiste en dedicarte a un santo deleite en él, dejen que sus almas se suelten y pónganlas en libertad para saciarse con esos placeres puros y satisfactorios a los cuales tienen derecho, y en los cuales hallarán abundantemente compensados la perdida y el deseo de sus deleites más mezquinos. Tu tienes deseos y  anhelos naturales, igual que otros hombres, y estos pueden ser demasiado propensos a exceder sus limites y medida justos. Pero si sigues el curso indicado, pronto se volverán sobrios y moderados, satisfechos con lo que es apto, incluso con una concesión indiferente hacia las cosas buenas de esta tierra. En cuanto a tus deseos por el Señor, déjalos ser tan bastos y amplios como sea posible, ellos nunca serán mayores de lo permitido ni de lo que su objeto puede satisfacer; su orientación y exigencia son, de hecho, proporcionales a la plenitud inmensa e ilimitada de tal objeto.

No debemos inquirir demasiado para saber a que tipo de persona va dirigido este mandamiento. Resulta claro que es el deber común de todos deleitarse en Dios. Pero no puede ser el deber inmediato de todos. Los hombres que no conocen a Dios, y son sus enemigos, tienen que hacer algo primero. Aquellos a quienes el precepto se aplica primeramente son los regenerados, (los rectos y justos, como el salmo mismo los designa expresamente), su propia gente.

La manera más provechosa de considerar estas palabras, será, en primer lugar, insistir en el mandamiento dado en la primera parte del versículo y luego mostrar, hacia el final, como aquello  prometido en la última parte tendrá lugar, no sólo en virtud de la promesa, sino incluso naturalmente, 

El mandamiento, en la primera parte, nos da un claro sentido de lo que constituye el placer de Dios; ser él mismo el más grande objeto de deleite de los suyos. Es su voluntad que ellos se deleiten principalmente en él.

viernes, 27 de agosto de 2021

Study your Bible believingly (1) - R.A. Torrey

Taken from How to succeed in the Christian life by Torrey, R. A.

For this cause also thank we God without ceasing, because, when ye received the word of God which ye heard of us, ye received it not as the word of men, but as it is in truth, the word of God, which effectually worketh also in you that believe.

1Th 2:13

The Bible ought then to be studied as no other book is. It should be studied as the Word of God. This involves five things:

(I) A greater eagerness and more careful and candid study to find out just what it teaches than is bestowed upon all other books. It is important to know the mind of man. It is absolutely essential to know the mind of God. The place to discover the mind of God is the Bible. This is the book in which God reveals His mind.

(II) A prompt and unquestioning acceptance of, and submission to its teachings when definitely ascertained.

If this book is the Word of God, how foolish it is to submit its teachings to the criticism of our finite reasoning. A httle boy who discredits his wise father's statements simply because to his infant mind they appear unreasonable, is not a philosopher, but a fool. But the greatest of human thinkers is only an infant compared with the infinite God. And to discredit God's statements found in His Word because they appear unreasonable to our infantile minds is not to act the part of the philosopher, but the part of a fool. When we are once satisfied that the Bible is the Word of God, its clear teachings must be for us the end of all controversy and discussion.

(III) Absolute reliance upon all its promises in all their length and breadth and depth and height.



(Continúa)

jueves, 26 de agosto de 2021

Natural Vs. Sobrenatural (I)

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Génesis 1:1

Post publicado originalmente el miércoles 18 de noviembre de 2009

Si se acepta que Dios creo al mundo e instauró en el las leyes naturales que lo gobiernan, es posible pensar, entonces, que pudo haberlo hecho de forma distinta a la que conocemos. Es decir, si Dios hizo el mundo como lo conocemos y lo hizo sin ninguna limitación fuera de su propia voluntad, podría haberlo hecho de otra forma en caso de haber querido.

Este concepto hecha luz sobre cierta idea que habitualmente se tiene sobre la forma en que Dios obra, que resulta un tanto confusa y constituye un obstáculo a la posibilidad de distinguir a Dios actuando en la creación. La tendencia al respecto es concebir la actuación divina como un fenómeno extraordinario, sobrenatural y excepcional. Es decir, se piensa que una manifestación directa de Dios, sería una irrupción de este en el orden natural, de modo que lo interrumpiera o alterara momentáneamente de forma repentina y extraordinaria y en contraposición a esto se ve a los eventos habituales, naturales y continuos del mundo, como manifestaciones indirecta del accionar de Dios. Como si para advertir la mano de Dios detrás del orden natural, el hombre debiera hacer un gran esfuerzo deductivo y esta no fuera en realidad una manifestación de su obrar tan clara como lo sería el que dicho orden se modificara.

Lo ambiguo respecto a esta concepción del actuar divino reside en que, si estamos de acuerdo con lo dicho en el primer párrafo, la calificación de “extraordinario” adquiere un cariz fuertemente relativo. Esto que llamamos extraordinario no sería en última instancia una característica intrínseca, natural o que yace en la esencia de acontecimiento alguno, sino que obedecería más que nada a una cuestión de aquello a lo que estamos acostumbrados. Es decir, Dios dispuso la creación de cierta manera, y estaríamos dispuestos a tildar de extraordinario aquello que no encaje en esa disposición, pero si la hubiera dispuesto de manera distinta, entonces las cosas para nosotros extraordinarias podrían haber sido otras.


(Continúa)

miércoles, 25 de agosto de 2021

An absolute surrender of our lives to God

Taken from How to succeed in the Christian life by Torrey, R. A.

...in order to receive the Holy Spirit, there must be an absolute surrender of our lives to God. You must go to Him and say, " Heavenly Father, here I am. Thou hast bought me with a price. I am Thy property. I renounce all claim to do my own will, all claim to govern my own life, all claim to have my own way. I give myself up unreservedly to Thee—all I am and all I have. Send me where Thou wilt, use me as Thou wilt, do with me what Thou wilt—I am Thine." If we hold anything back from God, no matter how small it may seem, that spoils it all. But if we surrender all to God, then God will give all that He has to us. There are some who shrink from this absolute surrender to God, but absolute surrender to God is simply absolute surrender to infinite love. Surrender to the Father, to the Father whose love is not only wiser than any earthly father's, but more tender than any earthly mother's.

It is well to go often alone and kneel down and look up to the Holy Spirit and put into His hands anew the entire control of your Hfe. Ask Him to take the control of your thoughts, the control of your imagination, the control of your affections, the control of your desires, the control of your ambitions, the control of your choices, the control of your purposes, the control of your words, the control of your actions, the control of everything, and just expect Him to do it. The whole secret of victory in the Christian life is letting the Holy Spirit who dwells within you, have undisputed right of way in the entire conduct of your hfe.



martes, 24 de agosto de 2021

Sentir a Dios (1)

(Post publicado originalmente en agosto de 2009)

Cuando una persona que afirma la existencia de Dios es interrogada respecto a las evidencias en que se apoya para hacerlo, es bastante común que aquella conteste, palabras más o menos, de la siguiente manera: "Creo que Dios existe porque lo experimento y lo siento así en mi vida". Técnicamente, por decirlo así, la respuesta no es mala. El cristianismo, al que me refiero aquí en forma específica, es una fe con un fuerte acento puesto sobre la posibilidad de relación entre el hombre y un Dios personal. No un Dios lejano que controla el mundo desde algún remoto rincón del universo, ni un Dios impersonal plausible de ser concebido como una simple forma de energía, sino un Dios con personalidad, raciocinio y voluntad, que está en constante interacción con sus creaturas. Si se cree en un ser que es todopoderoso y reúne estas características, sería lógico pensar que el mismo tiene la capacidad de darse a conocer en forma fehaciente. No obstante esto, la afirmación de que el hombre pueda en base a sus vivencias al respecto, atestiguar de manera irrebatible la existencia de Dios, es no sólo rechazada de plano por aquellos que son escépticos respecto a estas cuestiones, sino también, con frecuencia minimizada por los apologistas de la cristiandad.

Particularmente pienso que no se debe, ni abusar de esta declaración, ni desecharla con tanta rapidez. La utilización a la ligera de la expresión "creo en Dios porque lo siento en mi vida", o alguna otra equivalente, como una respuesta estándar, prefabricada para echar mano de ella en forma irreflexiva, con el único fin de tener que contestar y zanjar un disputa, genera un halo de cierta hipocresía en torno a nuestra religiosidad, cuando no se condice con la realidad.

Si yo afirmo tener tan estrecha relación con Dios, que mi fe respecto a él es inconmovible, pero mi personalidad y mi conducta no reflejan ninguna diferencia substancial al de cualquier otra persona, en términos de las motivaciones más profundas que guían mis acciones, la razonable conclusión de cualquier observador externo sería que eso que llamo "relación estrecha con Dios" y "fe inconmovible" son estados más vale bastante ordinarios y carentes de un valor verdaderamente relevante.




(Continúa.)

lunes, 23 de agosto de 2021

Jesus as our Lord and King.

Taken from How to succeed in the Christian life by Torrey, R. A.

To receive Jesus is to take Him as our Divine Master, as the One to whom we yield the absolute confidence of our intellects, the One whose word we beheve absolutely, the One whom we will believe though many of the wisest of men may question or deny the truth of His teachings ; and as our King to whom we gladly yield the absolute control of our lives, so that the question from this time on is never going to be, what would I like to do or what do others tell me to do, or what do others do, but the whole question is WHAT WOULD MY KlNG JESUS HAVE ME DO? A right beginning involves an unconditional surrender to the Lordship and Kingship of Jesus.

There is nothing more important in a right beginning of the Christian life than an unconditional surrender, both of the thoughts and the conduct to Jesus. Say from your heart and say it again and again, " All for Jesus." Many fail because they shrink back from this entire surrender. They wish to serve Jesus with half their heart, and part of themselves and part of their possessions. To hold back anything from Jesus means a wretched life of stumbling and failure.

The life of entire surrender is a joyous life all along the way. If you have never done it before, go alone with God today, get down on your knees and say, " All for Jesus," and mean it. Say it very earnestly ; say it from the bottom of your heart. Stay there until you realize what it means and what you are doing. It is a wondrous step forward when one really takes it. If you have taken it already, take it again, take it often. It always has fresh meaning and brings fresh blessedness. In this absolute surrender is found the key to the truth. Doubts rapidly disappear for one who surrenders all (John 7 : 17). In this absolute surrender is found the secret of power in prayer (i John 3: 22). In this absolute surrender is found the supreme condition of receiving the Holy Ghost (Acts 5 : 32).

Taking Christ as your Lord and King involves obedience to His will as far as you know it in each smallest detail of life.





domingo, 22 de agosto de 2021

Padre nuestro...

Padre nuestro...

"Cierre el día con acción de gracias y oración. Repase todas las bendiciones del día y de gracias a Dios en detalle por ellas. Nada es tan útil para incrementar la fe en Dios y su Palabra como una revisión calma, al cierre de cada día, de aquello que Dios ha hecho por nosotros en ese día".

Si analizamos el Padre nuestro, la oración propuesta como modelo por el Señor Jesús, en función de los diferentes elementos que lo componen, lo primero que encontramos es una apelación directa al Padre. A primera vista este hecho pareciera no tener nada de particular. Después de todo, dirigirnos de manera explícita a una persona es lo primero que hacemos cuando queremos interactuar con ella. Sin embargo, prestarle atención a esto nos ayuda a entender la importancia que tiene la oración, precisamente en ese sentido, como un medio para que la percepción que tenemos de nuestra vida en sus más diversos aspecto, se desarrolle en interacción con Dios.

Sean conscientes o no de ello, todos los hombres tiene una concepción de su existencia que orienta su transito por ella. Esta concepción es fruto de una reflexión que el hombre desarrolla sobre su propia vida y el mundo que lo rodea a medida que vive y atraviesa por distintas circunstancias. La oración implica una reflexión consciente y deliberada sobre nuestra vida, que se desarrolla en diálogo con Dios, interpelándolo de manera directa, y asumiendo una actitud de sumisión a él.

Mi vida tiene que estar enfocada en Dios. Dirigirme a alguien de manera explícita me lleva a fijar la atención en ese alguien, y me lleva, además, a hacerlo de una manera vívida y personal. Después de todo, yo puedo pensar en una persona y hacer algo, incluso, para tal persona, sin dirigirme directamente a ella. Mis reflexiones sobre Dios y sobre mi vida en relación a Dios adquieren, en este sentido, un carácter especial cuando las elaboró en comunicación con él por medio de la oración.


(Continúa)

sábado, 21 de agosto de 2021

La lucha por el gozo en Dios

Reseña de Cuando no deseo a Dios (John Piper), capítulo 3.

En el capítulo 3 de Cuando no deseo a Dios Piper aborda el problema de la lucha por el gozo utilizando una ilustración. Hay gustos que son moralmente neutros, como la preferencia de cierto tipo de helado por sobre alguna otra cosa, pero espiritualmente no pasa lo mismo. El no gustar o no preferir a Cristo implica pecado. La esencia de la maldad está en preferir otras cosas antes que a Dios, quien satisface real y plenamente.

Esta idea es ejemplificada con la tipificación que hace Jeremías respecto al enfriamiento espiritual de Israel, cuando dice que sus habitantes abandonaron a Dios “fuente de agua viva” y cavaron para si “cisternas rotas que no retienen agua” (Jer. 2:13).

La urgencia de la situación reside en que, a diferencia de otros tipos de gustos o preferencias que no conllevan mayores consecuencias, nuestra capacidad de gozar de Cristo esta vinculada a nuestro porvenir eterno. Según el autor, de hecho la conversión lleva implícito el acto de gustar con agrado de la gloria de Dios. De todo lo antedicho se desprende la importancia de luchar por este tipo de gozo.

Piper termina analizando la responsabilidad aparentemente paradójica, que como hombres tenemos, de luchar por un gozo que no depende en principio de nosotros sino que es un don gratuito de Dios. Del análisis de esta cuestión, el autor extrae tres conclusiones:

Uno, no sólo el gozo sino la propia lucha es un don de Dios; dos, nuestra batalla por el gozo no nos lo garantiza inmediatamente pero nos ubica en el camino por donde el gozo viene, y; tres, nuestra batalla por el gozo es una batalla por discernir la gloria de Cristo.



viernes, 20 de agosto de 2021

Cuando no deseo a Dios capítulo 1, Reseña

Reseña de Cuando no deseo a Dios, por John Piper, capítulo 1. 

Piper comienza el primer capítulo de su libro, Cuando no deseo a Dios, aludiendo al concepto de hedonismo cristiano, que ha sabido desarrollar en publicaciones anteriores. Para quien no este familiarizado con su obra, podemos decir que el hedonismo cristiano esta relacionado con la búsqueda de placer y deleite en Dios, no sólo como un resultado o consecuencia de la vida espiritual sino incluso como una necesidad y un deber, para su saludable desarrollo. Sugiero por supuesto remitirse a los libros del autor para lograr una idea más acabada sobre el tema.

El autor explica que entender esto fue para él una revelación tanto liberadora como devastadora. Liberadora, porque despejaba del camino del crecimiento espiritual. Los prejuicios que usualmente tenemos respecto a que el disfrute es malo y que la religión se basa más en obligaciones. Devastadora porque comprendió que el gozo supremo que proviene de Dios no se obtiene fácilmente sino que su llegada nos es constantemente estorbada por la inclinación hacia deleites que el pecado engañosamente hace parecer como más deseables.

A partir de estos conceptos, Piper introduce la idea de que la vida cristiana, entendida como la búsqueda de este disfrute supremo, es algo sobrenatural. Algo imposible para el hombre de lograr por si mismo, y que sólo Dios la puede conceder. El autor hace, en este contexto, una selección digna de ser leída de fragmentos escritos por creyentes que en diversas épocas meditaron y profundizaron sobre estos temas, a fin de dejar en claro que no está vertiendo ninguna idea extraña sino un concepto escritural que sinceros siervos de Dios ya han descrito con antelación.

Finalmente, Piper deja en claro que su intención no es abonar el campo del conformismo cristiano occidental, sino que por el contrario pretende establecer que el deleite supremo del que Dios es fuente, es tal que se manifiesta en la disposición a renunciar, por parte de aquel que lo encuentra, a toda comodidad y garantía de bienestar terreno si es necesario.



jueves, 19 de agosto de 2021

The delay in the answer to prayer

Keep on praying.
1 Thessalonians 5:17

One of the greatest drawbacks to the life of prayer is that the answer does not come as quickly as we expect. (...) There may be a reason for the delay, and the waiting may bring a blessing. Our desire must grow deeper and stronger, and we must ask with our whole heart. God puts us into the practicing school of persevering prayer so that our weak faith may be strengthened.

Above all, God wants to draw us into closer fellowship with Him. When our prayers are not answered, we learn that the fellowship and love of God are more to us than the answers of our requests, and then we continue in prayer (...).

Ask whether your prayer is really in accordance with the will of God and the Word of God. Ask if it is in the right spirit and in the name of Christ. You will learn that the delay in the answer is one of the most precious ways God gives you His grace.

Andrew Murray

martes, 17 de agosto de 2021

¿Por qué quiere Dios mostrar su gloria? - La disputa por la gloria 3

Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.
Isaías 43:7

Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.
Isaías 43:21  

Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.
Isaías 60:21

...a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
Isaías 61:3

Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
1 Corintios 6:20

...en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. 
Efesios 1:5 y 6

La Biblia enfatiza una y otra vez la idea de que Dios quiere mostrar su propia gloria. El cumplimiento de este propósito aparece, en efecto, como el fin al que tiende todo lo existente, en sus más diversas dimensiones y a través de los más variados procesos. Los textos arriba citados son sólo ejemplos, particularmente explícitos, de un concepto que aparece como regado a lo largo de la Escritura. 

La intención de la entrada anterior era reflexionar sobre el derecho de Dios a reclamar toda gloria para sí. El de la presente es meditar sobre los motivos por los cuales Dios busca manifestar su gloria. Después de todo, la búsqueda, por parte de Dios de canales y medios a través de los cuales expresar su gloria aparece, según lo visto, como un tema de fundamental importancia en las escrituras y como causa detrás de la obra misma de la creación. ¿Cuál es el propósito de Dios al manifestar su gloria? Y por otro lado, ¿no continúa siendo pretencioso llamar la atención sobre los atributos u obras propios, aun cuando se considere que uno tiene el derecho de hacerlo? Creo que responder la primera pregunta puede ayudar a responder también la segunda. Empecemos entonces por allí.

La manera más clara que encuentro de entender esto es por analogía con lo que se podría denominar el sentido artístico de los hombres. Existe en los seres humanos cierto instinto creativo que los impulsa a expresar sus capacidades a través de algún tipo de trabajo productivo, actividad en cuya realización encuentran una dosis importante de satisfacción. Este fenómeno se evidencia de manera particular en el arte, que a diferencia de las actividades realizadas con animo de lucro, no persigue, en principio, otra finalidad que la expresión del artista y el deleite de los sentidos, de éste y de otros, en la apreciación de su obra. Es posible, sin embargo, identificar esta tendencia, en mayor o menor medida, en relación a cualquier tipo de tarea que brinde a los individuos la oportunidad de aplicar sus capacidad y cierto margen de libertad en la manera de hacerlo.

Dado que las facultades del hombres tienen su origen en Dios, a cuya imagen además fue hecho, parece lógico pensar que esta faceta humana creativa reproduce a una escala limitada una cualidad que se encontraba originalmente en el creador. Viéndolo desde esta perspectiva, el hecho de que Dios quiera mostrar su gloria resulta tan natural como lo es que el hombre quiera aplicar sus capacidades a la realización de actividades que las pongan de manifiesto, y se recree en hacerlo.



(Continúa)

Leer la parte 1

Leer la parte 2

domingo, 15 de agosto de 2021

Toda gloria es gloria de Dios - La disputa por la gloria 2

Toda gloria es gloria de Dios. Él es el único que tiene gloria en sí mismo, cualquier otra cosa existente en la que haya algún rastro de gloria es creación suya y portadora, por lo tanto, de la gloria que él puso en ella. De allí que el mismo acto creador aparece con frecuencia en las escrituras como dando razón de la necesidad de dar gloria a Dios. Una declaración particularmente clara, en este sentido, aparece en el contexto de la escena celestial descrita por Juan en el capítulo 4 de Apocalipsis:

Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
Apocalipsis 4:11

Si la creación refleja gloria y poder, resulta pertinente otorgar el reconocimiento de ello a su creador. Si una obra cualquiera despierta admiración, su hacedor es alabado por el trabajo vertido en ella. Las virtudes de la primera son sólo un reflejo de las cualidades y habilidades del segundo. De la misma manera, las maravillas que podamos encontrar en la creación ponen de manifiesto las excelencias del poder e inteligencia divinas (Romanos 1:20).


Cualquier otra gloria fuera de la divina es, por tanto, una gloria, no original, sino derivada. Los cielos cuentan la gloria de Dios (Salmo 19:1), no la suya propia, como si pudieran tenerla con independencia de su creador.

Cuando la Biblia afirma, por tanto, la necesidad de dar toda gloria a Dios, no hace otra cosa que promover una actitud acorde a la realidad de las cosas. Cualquier pretensión por parte de las criaturas de atribuirse los méritos correspondientes a la obra del creador o negarle a éste los suyos constituye un desvío de la realidad similar al de quién alucina. Quién asume esta actitud se adentra en un camino de enajenación al final del cual sólo puede haber frustración.




sábado, 14 de agosto de 2021

La disputa por la gloria: 1. Planteamiento del problema

Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
Isaías 412:8

Las razones que inducen al alma a amar deben ser primero entendidas antes de que puedan tener una razonable influencia en el corazón.
Jonathan Edwards

Dios quiere que le demos toda gloria a él y representa una especie de ultraje, ante sus ojos, el que el hombre se atribuya a él mismo algo de esa gloria. La mayoría de los creyentes estaríamos dispuestos a admitir que esta afirmación es buena. Pero uno puede profesar reconocer una afirmación como justa sin tener una verdadera comprensión de los fundamentos sobre los que descansa dicha afirmación. Creo que en este caso puede suceder eso. Después de todo, es común rechazar como jactanciosa la actitud de quién se atribuye gloria a si mismo y recibir, por el contrario, con beneplácito, la actitud humilde del que declina la gloria propia en favor de otro. Desde el punto de vista de nuestra comprensión humana y nuestras estructuras mentales, esto puede constituir un problema al intentar procesar las afirmaciones respecto a la búsqueda que Dios hace de su propia gloria. Si admito la idea de que resaltar las virtudes propias frente a los demás constituye un defecto, corro el riesgo de proyectar las connotaciones negativas de esta apreciación a la actitud que asume Dios al reclamar que se le de toda la gloria. Reflexionar, por lo tanto, no sólo sobre la pertinencia de que Dios reclame su gloria, sino además, sobre la necesidad que tenemos nosotros de que Él haga tal cosa y las bendiciones resultantes de ello, es importante para dar a nuestro pensamiento una orientación precisa que vaya más allá de un mero asentimiento general a una verdad que interpretamos a veces de manera demasiado vaga para que tenga un impacto significativo en nuestra vida.




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martes, 3 de agosto de 2021

What was man created for?

"And then look at man again; man’s nature. What was man created for? To live in the likeness of God, and as His image. Now, if we have been created in the image and likeness of God, we can find our happiness in nothing except that in which God finds His happiness. The more like Him we are the happier".

Andrew Murray - The Master's indwelling

sábado, 31 de julio de 2021

Dios no está mudo

"Creo que mucha de nuestra incredulidad religiosa se debe a que tenemos una equivocada concepción de las Escrituras de Verdad. Un Dios silencioso comienza a hablar súbitamente en un Libro, y cuando éste queda terminado, vuelve a guardar silencio por el resto de los siglos. Y ahora leemos el libro como si fuera solo el registro de lo que Dios dijo en los tiempos que hablaba. Con nociones como estas en nuestra cabeza, ¿cómo podemos creer? El hecho es que Dios no está mudo y silencioso, que nunca lo ha estado. Está en la naturaleza de Dios hablar. La segunda persona del Dios Trino es llamada la Palabra. La Biblia es el resultado del continuo hablar de Dios. Es la declaración infalible de su mente dicha para nosotros en palabras comprensibles y familiares".




lunes, 26 de julio de 2021

That for which we do not know how to pray

Likewise the Spirit helps us in our weakness. For we do not know what to pray for as we ought, but the Spirit himself intercedes for us with groanings too deep for words. And he who searches hearts knows what is the mind of the Spirit, because the Spirit intercedes for the saints according to the will of God. And we know that for those who love God all things work together for good, for those who are called according to his purpose. For those whom he foreknew he also predestined to be conformed to the image of his Son, in order that he might be the firstborn among many brothers.
Romans 8:26-29.

The point at which the expressions made by Paul in this passage converge is the fact that the children of God are predestined to be conformed to the image of his Son. That for which we do not know how to pray as we ought, the good to which those who love God are led by all things, that for which the Spirit intercedes for us with groanings too deep for words is that we be conformed to the image of Christ.








Thomas Kelly - El centro de la vida

"La religión no es algo que ha de ser añadido a nuestros otros deberes y hacer así nuestras vidas todavía más complejas. La vida con Dios es el centro de la vida y todo lo demás ha de ser remodelado e integrado por ese Centro".



domingo, 25 de julio de 2021

El reino de Dios y su justicia

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia...  Mat 6:33  

"Buscar primeramente el reino de Dios y su justicia" no quiere decir que entre diferentes lugares en donde se puede encontrar justicia hay que priorizar el reino de Dios. El reino de Dios es el único lugar donde hay justicia. La justicia del reino de Dios no es un tipo particular de justicia entre otras alternativas de justicia, es la única justicia posible. Cualquier desvío respecto a los principios del reino de Dios contribuye al crecimiento de la injusticia en el mundo. Al buscar el reino de Dios, al buscar la gloria de Dios, se está luchando por la justicia en la única manera posible.