miércoles, 30 de diciembre de 2009

Natural Vs. Sobrenatural (V)

Entre los pueblos que pujan por ocupar territorio palestino, luego del declive del dominio egipcio sobre la región, los filisteos se van constituyendo, de acuerdo al relato bíblico, como un poderoso adversario de los hebreos.

1º Samuel 13 nos muestra al ejercito israelita en aprietos. El hijo del Rey hizo algo que disgustó a los filisteos provocando el avance de estos sobre los asentamientos Hebreos. En medio del panorama de desaliento imperante en Israel ante la amenaza de un enemigo notablemente superior en términos de armamento, Jonatan, toma la iniciativa, y secundado por su escudero ataca la guarnición filistea dejando escapar de sus labios, a modo de incentivo, un interesante concepto "quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos" (1º Samuel 14:6).

La idea subyacente tras la afirmación del joven entra en el orden de los conceptos que intentan ahondar estos post: En el plano de los eventos materiales no le cuesta más a Dios hacer las cosas de una forma que de otra. No le es más difícil alterar el orden de los acontecimientos habituales que hacer corresponder a cada causa el efecto para nosotros lógico y esperado. Las limitaciones y reglas fisicas y naturales aplican para los hombres, pero no para quien creo el mundo físico e impuso esas limitaciones y reglas. Él podría haber organizado el mundo de forma distinta a la que lo hizo.

La conclusión que se desprende de lo anterior es que el mundo físico, y los acontecimientos que en el se dan, están organizados y constituidos en principio de la forma en que Dios lo decidió, lo hizo y lo sustenta. El continuo devenir de los procesos naturales refleja entonces la voluntad, la acción y el poder divino en nuestro entorno físico de manera tan completa como lo haría un hipotetico fenómeno sobrenatural. Esta, que vemos a nuestro alrededor y en el hombre mismo, es la manera en que actúa Dios. No es más Dios o más poderosos cuando produce fenómenos considerados como extraordinarios desde una perspectiva humana. Su poder e inteligencia operan de manera continua en el incesante flujo de los eventos naturales y están presentes en cada uno de los componentes del mundo que nos rodea.

"...Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos;
toda la tierra está llena de su gloria."
Isaías 6:3

domingo, 13 de diciembre de 2009

Natural Vs. Sobrenatural (IV)

Hecha estas observaciones sobre aquellos fenómenos que estaríamos dispuestos a llamar milagros, volvamos brevemente la mirada sobre los hechos naturales para efectuar luego una comparación entre ambos.

Respecto al fluir habitual y continuo de los hechos naturales, en cuanto al vínculo que guardan con Dios, a veces somos propensos a percibir esta relación como algo despersonalizado. Tenemos la sensación de que una vez hecho el mundo Dios lo puso en piloto automático, lo dejó andando y se desentendió de él. Sin embargo, parecen desprenderse con frecuencia de la pluma de distintos escritores bíblicos nociones que refuerzan la postura de quienes definen el sostén y preservación de la creación y sus movimientos naturales como dependientes de una operación continua de Dios.

"... quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”
Heb. 1:3

“El da a todos vida, y respiración, y todas las cosas”
Hech. 17:25

“... hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueva sobre justos e injustos”
Mat. 5:45

"Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten"
Col. 1:17

"Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas."
Neh 9:6

Entre otros varios ejemplos. El Salmo 104, particularmente, resalta de una manera muy bella y fresca la grandeza de Dios actuando en el flujo continuo de los eventos naturales.

A propósito de estas cuestiones dice Berkhof lo siguiente: (LUIS BERKHOF: TEOLOGÍA SISTEMÁTICA)

"El poder de Dios aplicado a sostener todas las cosas es tan positivo como el que ejerció en la creación. La naturaleza precisa de su obra en sostener todas las cosas tanto en su ser como en su acción (...) Con Shedd decimos: 'En el mundo material Dios actúa inmediatamente en y por medio de leyes y propiedades materiales. En el de la mente, Dios actúa inmediatamente y por medio de las propiedades mentales' (...) La preservación puede definirse como aquella obra continua de Dios por medio de la cual El mantiene las cosas que creo, juntamente con la propiedades y poderes con que El las dotó."

Y anteriormente, bajo el título ERRORES REFERENTES A LA NATURALEZA DE LA PROVIDENCIA incluye entre las concepciones que él considera incorrectas, aquellas según la cual "Cuando Dios creó a todas sus criaturas les impartió ciertas propiedades inalienables, las colocó bajo leyes invariables y las dejó que se ocuparan en labrar su destino por medio de sus poderes propios inherentes. Entre tanto, El únicamente ejercita una inspección general, no de los agentes específicos que aparecen en la escena, sino de las leyes generales que El ha establecido. El mundo es simplemente una máquina que Dios ha puesto en movimiento, y en ningún sentido un barco que El pilotea día tras día."

(Continúa...)

martes, 8 de diciembre de 2009

Natural Vs. Sobrenatural ( III )

No quiero entretenerme mucho más con el tema específico de los milagros, el propósito principal de estos post es más bien reflexionar sobre nuestra forma de percibir el accionar habitual y diario de Dios en la creación. Sin embargo, quisiera hacer antes de continuar unas pocas observaciones que creo importantes, relacionadas con la idea desarrollada en la ultima entrada, respecto a la función de estas manifestaciones fuera de lo común como fenómenos distintivos de la intervención divina.

1 – Encuentro el que hallan sucedido eventos distintos a los habituales en el orden natural, como los que salpican regularmente las escrituras, no sólo posible si existe un Dios creador de quien deriva el establecimiento de dicho orden, sino también, hasta cierto punto, necesario. Creo que Dios se comunica con frecuencia de formas tan humanas o naturales, (es un poco la conclusión a que aspiran llegar estos post), que se necesita a veces de un distintivo que haga patente su participación, a fin de que no se tomen como fruto exclusivo de la interacción o voluntad humana ciertos acontecimientos de importancia primordial en la historia de la revelación divina.

2 – Distinto a la tendencia imperante no pocas veces en el ámbito cristiano, si bien de acuerdo al registro bíblico Jesús realizó muchos milagros, no se desprende nunca del relato evangélico que este haya alentado la búsqueda curiosa o superflua de experiencias extraordinarias y sobrenaturales (Mat 16: 1-4, Mar 8:11-12, Luc 4:9-12, 11:29, 16:31, 23:8-9).

3 - Por el contrario, estas señales revisten un carácter más vale negativo, como agravantes de juicio, en tanto demostrativas de actuación divina, cuando no provocan un cambio consecuente en las personas que fueron testigos de ellas (Mat 11:20-24). Esto tiene sentido si se considera además que el restablecimiento de un vínculo adecuado entre hombre y creador no depende después de todo de un mero convencimiento por parte de aquél acerca de la existencia de éste.

(Continúa...)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Natural Vs. Sobrenatural (II)

La «admiración» surge ante aquelló que es «prodigioso» (…) Los prodigios son la aparición, la presencia y la actividad de lo que es básica y definitivamente incompatible con e inasimilable a la norma de la experiencia común (…) En este punto resulta muy instructivo echar una ojeada a los relatos bíblicos de prodigios o milagros. Tales relatos desempeñan un papel llamativamente importante en el testimonio bíblico de la obra y de la palabra de Dios. En el sentido propio del término bíblico, los «milagros» son aquellos sucesos en el tiempo y en el espacio que no tienen analogías.
Karl Barth, Introducción a la teología evangélica.

Resumendo lo dicho en el anterior post de esta serie, la acción de calificar a algún fenómeno de extraordinario responde en gran medida a que sea un fenómeno al que el hombre no esta acostumbrado. Por su parte, aquello que el hombre llama "normal" o "común" hace referencia simplemente a la forma a la que esta habituado que sean las cosas. Es la manera en que Dios dispuso la creación, y a la que por lo tanto el hombre se acostumbró, pero, justamente, si se cree en un Dios con el poder para crear el universo a su voluntad, no hay ninguna razón coherente para pensar que el mismo estaría impedido de hacer cosas distintas.

Cuando los evangelistas narran algunos de los milagros operados por Jesús, se advierte en ocasiones este componente de lo que sale fuera de lo común, lo no visto o experimentado hasta entonces, reflejado en las reacciones de quienes fueron testigos:

Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.
Mat 9:33

Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.
Mar 2:12

En ocasiones pareciera incluso desprenderse del registro bíblico la idea de que Dios utiliza esta capacidad de deslumbrar que tiene lo inusual, cuando existe un particular interés en que quede patente su intervención en los asuntos humanos. La declaración más explícita al respecto la tenemos de boca de Moises, quién, en ocasión de la rebelión de Core, relaciona directamente el acontecimiento de un hecho nuevo, fuera de aquellos a los que el hombre está acostumbrado, con el convencimiento de que es Jehová quien interviene en el asunto:

Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió. Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová.
Núm 16:29 - 30

(Continúa...)

domingo, 29 de noviembre de 2009

Teología no espiritual

"...la teología puede experimentar que ese Espíritu se acerca a ella y viene sobre ella, y que la teología entonces, sin resistirse pero también sin adquirir poder sobre el Espíritu, simplemente se goza y obedece al poder del Espíritu. La teología no-espiritual, ya actúe en los púlpitos o en las cátedras o en las páginas impresas o en «diálogos» entre teólogos consagrados y noveles, sería uno de los más terribles sucesos entre todos los sucesos terribles que acontecen en esta tierra (...) La teología llega a ser no-espiritual cuando se cierra o se pone a cubierto del aire fresco que fluye del Espíritu del Señor, que es donde ella puede únicamente prosperar. El Espíritu desaparece cuando la teología se encierra en espacios cuyo aire viciado le impide ser y hacer lo que ella puede, debe y tiene que hacer."

Karl Barth, Introducción a la teología evangélica.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Natural Vs. Sobrenatural (I)

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Génesis 1:1

Si se acepta que Dios creo al mundo e instauró en el las leyes naturales que lo gobiernan, es posible pensar entonces que pudo haberlo hecho de forma distinta a la que conocemos. Es decir, si Dios hizo el mundo como lo conocemos y lo hizo sin ninguna limitación fuera de su propia voluntad, podría haberlo hecho de otra forma en caso de haber querido.

Este concepto hecha luz sobre cierta idea que habitualmente se tiene sobre la forma en que Dios obra, que resulta un tanto confusa y constituye un obstáculo a la posibilidad de distinguir a Dios actuando en la creación. La tendencia al respecto es concebir la actuación divina como un fenómeno extraordinario, sobrenatural y excepcional. Es decir, se piensa que una manifestación directa de Dios, sería una irrupción de este en el orden natural, de modo que lo interrumpiera o alterara momentáneamente de forma repentina y extraordinaria y en contraposición a esto se ve a los eventos habituales, naturales y continuos del mundo, como manifestaciones indirecta del accionar de Dios. Como si para advertir la mano de Dios detrás del orden natural, el hombre debiera hacer un gran esfuerzo deductivo y esta no fuera en realidad una manifestación de su obrar tan clara como lo sería el que dicho orden se modificara.

Lo ambiguo respecto a esta concepción del actuar divino reside en que, si estamos de acuerdo con lo dicho en el primer párrafo, la calificación de “extraordinario” adquiere un cariz fuertemente relativo. Esto que llamamos extraordinario no sería en última instancia una característica intrínseca, natural o que yace en la esencia de acontecimiento alguno, sino que obedecería más que nada a una cuestión de aquello a lo que estamos acostumbrados. Es decir, Dios dispuso la creación de cierta manera, y estaríamos dispuestos a tildar de extraordinario aquello que no encaje en esa disposición, pero si la hubiera dispuesto de manera distinta, entonces las cosas para nosotros extraordinarias podrían haber sido otras.

(Continúa)

(Todo esto conduce a algún lado... creo...)

martes, 20 de octubre de 2009

Guillermo Vilas, Dios y la arrogancia

Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. Isaías 42:8

Hace algunos años, en el programa televisivo Puntodoc, el periodista Daniel Tognetti le hacía una pregunta al ex tenista Guillermo Vilas, acerca de la imagen que mucha gente tenía de el, como de una persona soberbia.

“¿Qué es ser soberbio? - respondió el entrevistado - ¿Decir que fuiste campeón del mundo?... si viene Dios y te dice: Hola, soy Dios, ¿es soberbio? No, es solamente Dios.”

Disquisiciones referentes a la humildad o no del deportista aparte, hoy día pareciera que su argumento ha perdido efectividad. De hecho uno llegaría a pensar que si en la actualidad Dios se le presentara a un hombre y le dijera "Soy Dios" probablemente este le respondería "Ay, 'soy Dios', que arrogante..."

Se ha extendido a través de la mentalidad contemporánea cierto espíritu de pretenciosa susceptibilidad en línea con la cual el individuo se siente con frecuencia ofendido ante expresiones bíblicas en las que Dios anuncia sus virtudes o declara su potestad sobre la creación.

No encuentro justificada esta reacción. No hay ninguna relación lógica entre las proposiciones: "Dios afirma su supremacía", "Dios es altanero o soberbio". Este tipo de pensamiento puede estar muy arraigado en ciertos sectores sociales, pero la validez de un razonamiento no depende de su arraigo en el imaginario colectivo, que puede ser y es constantemente irracional, fluctuante y contradictorio.

Particularmente no tengo problema con los pasajes de la escritura en que Dios afirma su grandeza. No creo que esto tenga que ser motivo de escándalo, por el contrario, pienso que debería estimular la reflexión en torno a la grandeza del Dios con quien tiene la facultad de tratar el hombre.

sábado, 17 de octubre de 2009

Inteligencias creativas - Cita

"Sospecho que es en este punto en el que las inteligencias difieren en mayor grado a efectos de la prodcción de ideas. Para algunas inteligencias cada hecho es un fragmento separado de conocimiento. Para otras es un eslabón en una cadena. Tiene relaciones y similitudes. No es tanto un hecho cuanto una ilustración de una ley general que se aplica a toda una serie de hechos."

James Webb Young, UNA TÉCNICA PARA PRODUCIR IDEAS.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Frases narnianas. El caballo y su niño.

Cuando leo algún libro descargado de Internet, tengo la costumbre de copiar y mandarme a mi mismo por mail las frases que por alguna razón me gustaron o llamaron la atención. No se bien porque, supongo que me da cierta sensación de apropiarme de alguna manera de esas porciones de genialidad. Como una especie de colección. Lo cierto es que la mayoría de las veces terminan arrumbadas, ocupando espacio en disco, cual cachivache virtual. Estos días buscando un e-mail viejo encontré algunas de estas frases, pertenecientes a El Caballo y su niño (Crónicas de Narnia 5, creo, siguiendo el orden de escritura). Las posteo a continuación. Si alguien quiere agregar alguna bienvenido sea :)


el problema de tratar de hacerte más estúpido de lo que en verdad eres es que, por lo general, lo logras.

Es lo que les sucede a los que cogen y comen frutas en el momento inoportuno y de la manera incorrecta. La fruta es buena, pero ellos la aborrecerán para siempre.

Uno de los peores resultados de ser esclavo y ser forzado a hacer las cosas es que, cuando no hay quien te fuerce, comprendes que casi has perdido el poder de forzarte a ti mismo

Aravis también tuvo muchas riñas (y, me temo, incluso muchas peleas) con Cor, pero siempre hacían las paces. De modo que años más tarde, cuando crecieron, estaban tan acostumbrados a reñir y a hacer las paces nuevamente, que se casaron para poder seguir haciéndolo en forma más cómoda.

—Y ahora, Bri —dijo—, tú, pobre, orgulloso, asustado caballo, acércate. Más cerca, hijo mío. No te atrevas a no atreverte.

Mi buen caballo, lo único que has perdido es tu vanidad. No, no, amigo. No eches para atrás tus orejas y no me sacudas tus crines. Si es cierto que estás tan humillado como parecías hace un minuto, debes aprender a escuchar a la sensatez. No eres ese gran caballo que habías llegado a pensar que eras de tanto vivir entre pobres caballos mudos. Por supuesto que eras más valiente y más inteligente que ellos. No podías evitar serlo. Pero de ahí no se deduce que seas alguien muy especial en Narnia. Mas mientras sepas que no eres nadie muy especial, serás una clase de caballo bastante decente, en suma, juntando una cosa con la otra.

Y ciertamente ambos caballos estaban haciendo, si no todo lo que podían, todo lo que creían que podían hacer; lo que no es lo mismo.

Y se han ido... se han ido... fuera de mi alcance! ¡Esa falsa mujerzuela, esa...! —y aquí agregó unas cuantas descripciones de la reina Susana que no se ven muy bonitas impresas.



Palabras claves: Frases de C.S.Lewis. citas de C.S.Lewis. Frases de Las crónicas de Narnia. C.S.Lewis, frases. C.S.Lewis, citas. Las crónicas de Narnia, frases. Las crónicas de Narnia, citas. Las crónicas de Narnia, fragmento.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Sentir a Dios (II) - El tabú

Hace varios años estuve trabajando un verano en un hotel ubicado en medio de las sierras de cordoba. Cómo terminadas las tareas habituales, nos quedaba bastante
tiempo libre, los chicos del plantel aprovechabamos para distraernos un poco, disfrutando del agreste paisaje, jugando a algo, o viendo una que otra pelicula.

Allí aprendí a jugar al tabú. Este se juega con un mazo de cartas o tarjetas especiales, que tienen una palabra escrita en la parte superor de una de sus caras. El objetivo es adivinar esa palabra. Se juega por equipos, y una persona de cada uno, alternadamente en cierta cantidad de tiempo, trata de definir el término a sus compañeros. La dificultas reside en que, debajo de la principal, hay otra serie de palabras, las palabras tabú, que no se pueden usar, y que son, allí está la gracia, indispensables para trazar dicha definición. Si la palabra en cuestión es "escalera", por ejemplo, apareceran abajo vocablos como "escalón", subir", bajar", y otros relacionados.

Desde hace algún tiempo he notado que cuando alguien pretende probar la supuesta irracionalidad de creer en Dios, frecuentemente adopta la estrategia de añadir una cláusula adicional a la pregunta citada en un post anterior, respecto a las bases de dicha creencia, y dice algo como: "- pero no me contestes que lo sabés por tu experiencia o por fe." No puedo evitar que me parezca un poco gracioso. Es como jugar al tabú, se hace una pregunta, pero aclarando de antemano que no se quiere por respuesta lo que de hecho es una posible respuesta.

Uno puede imaginarse una situación de examen en la universidad:

- alumno, hábleme por favor de la visión marxista del capitalismo, pero no me venga con eso de la explotación y la propiedad de los medios de producción...

Puede ser entretenido para pasar el rato, pero no es la metodología que uno elegiría para explicar un concepto. El intento de querer restringir una discusión únicamente al campo de lo que uno está dispuesto a aceptar, invalida desde un comienzo toda discusión.

Bajo tales términos, cualquier posibilidad de llegar a una conclusión sensata es prácticamente imposible, y se diría incluso, que indeseada.

(Tal vez continúe).

miércoles, 9 de septiembre de 2009

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Trasfondos culturales

"La iglesia es la comunidad hermenéutica. Es allí donde Dios quiere que su Palabra sea interpretada. Podemos debemos ayudarnos unos a los otros a entenderla, especialmente cuando tenemos dificultades de fondos culturales. Todos somos, en alguna medida, prisioneros de nuestra propia cultura y eso nos hace invidentes para algunas cosas."

John Stott, Señales de una iglesia viva.

domingo, 30 de agosto de 2009

Sentir a Dios (I)

Cuando una persona que afirma la existencia de Dios es interrogada respecto a las evidencias en que se apoya para hacerlo, es bastante común que aquella conteste, palabras más o menos, de la siguiente manera: "Creo que Dios existe porque lo experimento y lo siento así en mi vida". Técnicamente, por decirlo así, la respuesta no es mala. El cristianismo, al que me refiero aquí en forma específica, es una fe con un fuerte acento puesto sobre la posibilidad de relación entre el hombre y un Dios personal. No un Dios lejano que controla el mundo desde algún remoto rincón del universo, ni un Dios impersonal plausible de ser concebido como una simple forma de energía, sino un Dios con personalidad, raciocinio y voluntad, que está en constante interacción con sus creaturas. Si se cree en un ser que es todopoderoso y reúne estas características, sería lógico pensar que el mismo tiene la capacidad de darse a conocer en forma fehaciente. No obstante esto, la afirmación de que el hombre pueda en base a sus vivencias al respecto, atestiguar de manera irrebatible la existencia de Dios, es no sólo rechazada de plano por aquellos que son escépticos respecto a estas cuestiones, sino también, con frecuencia minimizada por los apologistas de la cristiandad.

Particularmente pienso que no se debe, ni abusar de esta declaración, ni desecharla con tanta rapidez. La utilización a la ligera de la expresión "creo en Dios porque lo siento en mi vida", o alguna otra equivalente, como una respuesta estándar, prefabricada para echar mano de ella en forma irreflexiva, con el único fin de tener que contestar y zanjar un disputa, genera un halo de cierta hipocresía en torno a nuestra religiosidad, cuando no se condice con la realidad.

Si yo afirmo tener tan estrecha relación con Dios, que mi fe respecto a él es inconmovible, pero mi personalidad y mi conducta no reflejan ninguna diferencia substancial al de cualquier otra persona, en términos de las motivaciones más profundas que guían mis acciones, la razonable conclusión de cualquier observador externo sería que eso que llamo "relación estrecha con Dios" y "fe inconmovible" son estados más vale bastante ordinarios y carentes de un valor verdaderamente relevante.

(Continúa.)

domingo, 23 de agosto de 2009

¿Dónde está Willy?

En vista de que más de un amigo ha tenido la amabilidad de preguntar sobre el particular, atención que nuevamente se agradece, vuelvo a escribir después de un tiempo (bastante largo), para contar un poco cuales han sido los asuntos en que estuve ocupado desde mis últimos post.

Como algunos quizás sepan, estudio Relaciones Públicas, en una universidad de aquí, de Argentina y además de eso, tengo mi trabajo de nueve horas en el departamento de administración, de una empresa proveedora de servicios de Internet. A principios de este año, atendiendo a un deseo un tanto postergado, me anoté en el SITB (Seminario Internacional Teológico Bautista), para cursar un par de tardes que me quedaban libres. La idea en realidad era trabajar menos horas, para estar en condiciones de dedicar mayor tiempo al estudio, cambió que estaba dispuesto a realizar aun cuando implicara una reducción en mi salario. El asunto es que debido a una reestructuración en ciertas áreas de la empresa, las cosas se dieron al revés, y termine más bien asumiendo nuevas responsabilidades, con lo que se esfumaron las posibilidades de reducir mi jornada de trabajo. En definitiva, acabe con unos horarios muy cargados, que prácticamente no dejaron margen para otro tipo de actividades.

Actualmente estoy planeando un cambio de rumbo en el plano laboral, que me permitiría organizar de forma más cómoda mis actividades. La idea es orientarme hacia la docencia, actividad que, con el porcentaje de materias aprobadas que tengo, de mi actual carrera, y de otra anterior, ya estaría habilitado en mi país, para desempeñar. Además de ser algo que siempre me atrajo, me otorgaría una mayor flexibilidad horaria, dándome lugar a, entonces si, encarar más seriamente nuevas actividades. Por otra parte, estuve pensando y llegué a la conclusión de que, siendo tareas como el estudio y la investigación, las que más me gustan y menos me cuestan, sería lógico pensar en el académico, como el ámbito sobre el que finalmente proyecte mi futuro profesional.

Debido a que, por cuestiones administrativas, este cambió lo más probable es que pueda concretarlo recién para el año que viene, voy a suspender lo del seminario por este cuatrimestre. Si bien en las pocos materias que curse en el anterior obtuve muy buenos resultados, lo cierto que me volví bastante loco y no pude dedicarme de la manera que quisiera ni a esto ni a la facultad.

En fin, habiendo tomado estas decisiones me siento bastante liberado y con expectativas. Espero también, ahora que dispongo de un poco más de tiempo, poder volver a dedicar algo de este a escribir aquí. No prometo mucho, pero si, al menos, seguir con la rutina de ir volcando, de vez en cuando, ideas y conclusiones, como medio de expresión, y como forma de compartir con aquellos que gusten darse una vuelta por acá cada tanto.

sábado, 4 de abril de 2009

Sobre la noción de igleia-edificio

"El catolicismo romano, de acuerdo con su política, no hizo esfuerzo alguno por
impartir a sus hermanos convertidos una visión más espiritual de la religión
cristiana, sino que adaptó su propaganda a su tosca reverencia por las
ceremonias y los lugares sagrados. Y así, el edificio de la iglesia llegó a ser la
incorporación y la expresión esencial de la religión que ellos aceptaron."
Dana, H.E. Manual de Eclesiología.

(No lo posteo como crítica al catolicismo, sino a la rudimentaria veneración hacia el edificio, que muchos creyentes, sin distinción denominacional, profesan).

lunes, 9 de marzo de 2009

Superstición

Una frase cortita que leí estos días y me pareció muy acertada:

"La ignorancia es la madre de la superstición, no de la devoción."
Jose Grau, Introduccion a la teologia.

martes, 17 de febrero de 2009

Aqui seguimos :)

Acabo de leer el último post de Brisa y no puedo dejar de citarlo:

"Sucede que cada día que pasa comprendo más que ser cristiano es mucho más que andar yendo ritualmente a la iglesia, leer libros cristianos, oír música cristiana, juntarse con cristianos y hablar y caminar como cristiano. Pasa que estoy descubriendo como es la vida de un cristiano lejos de todo eso, solo con Cristo. Sin seguir pasos prácticos para nada y sin promesas y afanes santos. Ser cristiano en soledad, en silencio, hallarme frente a frente ante mi condición real de imperfección, ardiendo desesperada por más de Dios, por algo más concreto y hondo que versículos cantados y recitados de forma suave. Estoy viendo que ser cristiano no es un juego divertido donde se lo que tengo que hacer, no es un cuento de hadas con milagros ilusorios, no es cosa de formulas, ni es comida rápida empaquetada, o como diría el Peregrino, jugar a las iglesitas."

Me identifico plenamente con todo lo que ella expresa en su entrada, y creo que hay varios más en el mismo proceso. Desde aquí mi apoyo, no como alguien fuerte que pueda brindar protección, sino como simple compañero de ruta, a todos los que andan en la busqueda de lo en verdad significa seguir a Jesús.

viernes, 13 de febrero de 2009

Favor

Si leen esto me podrían por favor decir como se ve la cabecera del blog? Porque en algunas máquinas la veo como que calza mas o menos bien (en ninguna me termina de calzar perfecto), pero en un par de máquinas del tabajo, que son medias viejas, lo veo totalmente desfazado respecto al resto de la pagina, como mucho más grande (no se si será por el monitor, el navegador o que). Me dirían si también lo ven así? Gracias!

lunes, 2 de febrero de 2009

Sobre el gran avance de la ciencia ( III )

Alguien podría objetar que hoy contamos con un nivel de desarrollo tecnológico mucho mayor que el existente, por ejemplo, un siglo atrás, y que por ende, sería legitimo afirmar, en este sentido, que la ciencia (la tecnología en realidad) esta avanzada.

Sin embargo, al realizarse esta comparación, no contra el cúmulo total de conocimiento alcanzable, dato del que, como ya dijimos, no disponemos, sino contra el cúmulo total de conocimiento alcanzado por el hombre en un momento anterior, el razonamiento sigue siendo ambivalente. Lo que demuestra, en todo caso, es la ignorancia del hombre, que en aquel momento anterior desconocía tantas cosas. En esa misma línea de pensamiento podemos preguntarnos cuantas cosas, factibles de ser conocidas, seguimos ignorando hoy en día.

No se trata de menoscabar el pensamiento científico, sino de encuadrar las cosas en su justa dimensión. De ninguna manera podemos utilizar las escrituras para respaldar la ignorancia. Al contrario. Pero el avance en la exploración del universo y la naturaleza, en todos sus aspectos, debiera llenarnos de humildad, frente a la grandeza de su creador, antes que de arrogante autoconfianza en una humanidad que, viéndolo en perspectiva, avanza como a tientas.

domingo, 25 de enero de 2009

Sobre el gran avance de la ciencia ( II )

En segundo lugar, encuentro que el calificativo de "avanzada" es, cuanto menos, ambiguo, aún cuando se aplique a la tecnología. Para determinar el grado de avance de algo, es condición necesaria conocer el límite máximo a que puede llegar. Si estoy subiendo una escalera de 100 peldaños y voy por el número 78, puedo decir que estoy avanzado, porque me falta menos de un cuarto para llegar al final, si estoy cursando una carrera de 39 materias y ya aprobé 31, también puedo decir que estoy avanzado. Hasta podría determinar en ejemplos de este tipo el grado de avance exacto, con una simple cuenta. Con el desarrollo científico-tecnológico, no podemos hacer lo mismo. Por empezar, no sabemos cual es el tope de este desarrollo, o siquiera si lo tiene. No estoy de acuerdo con la gente que dice "ya está todo inventado" ¿Cómo puedo estar todo inventado? Todo es todo, lo encuentro infinito ¿Quien sabe la cantidad de propiedades o combinaciones de elementos que quedan por explorar, las utilidades potenciales subyacentes en la naturaleza, que todavía no hemos descubierto?

Si trasladáramos, en forma metafórica, el grado posible total de desarrollo científico-tecnológico, a una escala numérica, y conviniéramos, a título ilustrativo, en que el número mil representa el límite superior ¿En que punto del gráfico podríamos decir que estamos ubicados?¿En 400, 200, 10, 0.5, menos?¿Cómo podemos determinarlo?

Después de todo, al hablar de campos específicos, como la genética por ejemplo, más allá del bullicio publicitario ocasionados por los medios de comunicación, los científicos objetivos se apresuran a manifestar que resta mucho camino por recorrer.

(Continúa)

sábado, 24 de enero de 2009

Sobre el gran avance de la ciencia ( I )

Me gusta la ciencia y me encanta la tecnología. No soy de los cristianos para los cuales razón o ciencia son conceptos opuestos a fe. Al contrario. Sin embargo tengo un problema con la frase “el gran avance de la ciencia”.

En primer lugar encuentro una confusión de términos. Cuando alguien dice que la ciencia esta avanzada, en realidad lo que quiere decir, la mayoría de las veces, es que la tecnología esta avanzada. Tecnología y ciencia no son lo mismo. La tecnología es en todo caso una aplicación de la ciencia, y de áreas específicas de esta. Hace referencia, grosso modo, a conceptos tangibles, factibles de ser medidos, cuantificados, comprobados e implementados en el diseño de instrumentos útiles al hombre. Ciencia es un concepto mucho más amplio y abarca un extenso abanico de abstracciones, leyes, hipótesis y teorías.

Al hablar del “gran avance de la ciencia”, sin ningún tipo de distinción, uno pone en la misma bolsa, por ejemplo, Internet o los viajes al espacio, con el psicoanálisis, la historia o la antropología. Evidentemente no podemos imputar al segundo grupo el mismo grado de desarrollo o presición que al primero.

No es por menoscabar algunas ramas de la ciencia en relación con otras, pero es importante despejar un poco esa imagen confusa que tenemos en la cabeza al hablar de ciencia. El hecho de haber llegado a la luna o la posibilidad de comunicarnos instantáneamente con el extremo opuesto del planeta, no nos convierte ni por lejos en conocedores absolutos de todos los misterios que conlleva nuestra existencia, ni convalida de forma automática todo lo que en nombre de la ciencia o en base a sus métodos se diga.

(Continúa)

lunes, 12 de enero de 2009

Reflexiones acerca de lo inexplicable

El uso de clichés es un mal bastante común en el ámbito cristiano. Se toma una frase, se la estandariza, y se la repite una y otra vez cómo respuesta automática. Esta desnaturalización de las palabras parece responder a un deseo común en el hombre de tener todo ordenadito en moldes y categorías fácilmente asimilables, simplificando así cuestiones que se presentarían de otro modo difíciles de digerir.

Un clásico ejemplo lo representa la frase “los caminos del Señor son insondables” o similar, como respuesta a desgracias humanas o a cuestiones teológicas o doctrinales aparentemente irreconciliables entre si.

Lo malo de esta costumbre es que impide pensar, profundizar y hacer carne propia las expresiones utilizadas, en el caso que sean válidas. De hecho, tal vez sea este el mayor riesgo. No que se tornen populares frases infundadas (cosa que también sucede) sino que se desnaturalizan por el abuso y se tornen inverosímiles, principios que tienen su origen en la verdad de Dios.

Volviendo al ejemplo anterior, lo inexplicable en muchos aspectos del modo de proceder divino, de su pensamiento y de su persona, está de acuerdo no sólo con la escritura sino también con la lógica y la interrelación entre ambas. No se trata de una simple excusa inventada por el hombre creyente para soslayar cuestiones difíciles, aunque muchas veces sea usada de esa forma, o una acomodación forzosa al registro bíblico. De haber un Dios eterno e infinito, creador del mundo y el hombre, del espacio y del tiempo, este Ser necesariamente debe poseer una complejidad y superioridad que escape a la comprensión del humano finito.

Lo ilógico sería concebir dioses limitados y sometidos a las mismas conductas erráticas que los hombres, como los que pueblan con frecuencias diversas mitologías, meras proyecciones del accionar humano, fácilmente predecibles.

No obstante lo antedicho, lo significativo del asunto, es que no por ser infinito Dios se vuelve completamente incognoscible, sino que el mismo se revela a sus creaturas complaciéndose en hacerse conocer y ser conocido. Pensándolo de esta manera, la infinitud divina se convierte no en un obstáculo o motivo de desánimo, sino en un incentivo a internarse en las profundidades de su revelación, en una búsqueda de ilimitadas posibilidades.

El Dios eterno se introdujo en el tiempo y el espacio, se aprojimó, habló con voz de hombre y con hechos de hombre para que el hombre lo pudiera entender, y en el acto de mayor entrega posible, padeció en lugar del hombre, culminando mediante la obra más incomprensible, la más acabada revelación.

Esta sublime paradoja brinda material por si sola para explorar indefinidamente. Es también un tema bastante manoseado, pero se presenta, a quien sepa encararlo con franqueza, libre de clichés e ideas prefabricadas, como un camino digno de ser emprendido.



Algunos pasajes para pensar al respecto: Is 55:8 – 9, Hech 17:24 – 27, Juan 14:7 - 9