sábado, 26 de julio de 2008

Fiel a la Palabra


Me gusta guardar cuando leo, ciertas frases que por diferentes motivos llaman mi atención. No siempre tienen que ver directamente con el tema principal del libro en questión sino que por ahí son razonamientos secundarios que hacen al contexto sobre el que el autor desarrolla sus ideas.


Leyendo La Cruz de Cristo, de John Stott, por ejemplo, encontré esta frese que me pareció muy apropiada:
"Mi primera preocupación ha sido ser fiel a la Palabra de Dios, permitiéndole decir lo que tiene que decir, sin pedirle que diga lo que quizas yo querría decir."
Está relacionado con el post anterior. Muchas veces encaramos el estudio de las Escrituras con la intención de convalidar ideas previas o nos abocamos a la busqueda de autores que confirmen nuestra opinión. Saría muy saludable en lugar de eso adquirir la costumbre de acercarnos a la Palabra de Dios dispuestos a escuchar lo que ella quiere decirnos y no lo que nosotros queremos o esperamos oir.

martes, 22 de julio de 2008

Sobre el estudio bíblico


"Y éstos eran más nobles que los que estaban
en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así."
Hechos 17:11

"Trae también los libros..."
2 Timoteo 4:13



Después de leer el artículo publicado hace unos días por la Monja Guerrillera en cuanto al desprecio de algunos creyentes hacia el estudio sistemático de las Escrituras y la acumulación de conocimiento bíblico-teológico, me quedé pensando algunas cosas...

Sobre cualquier tema bíblico que admita mas de una lectura, nos vamos a encontrar casi siempre con posturas antagónicas.

Los que opinan de una forma defienden con uñas y dientes la posición asumida y se convierten en detractores de la opuesta, los representantes de esta por su parte hacen lo propio, defendiendosé y atacando a la primera.

Cada uno asegura tener la razón y presenta argumentos que lo favorecen y contradicen la opinión contraria. Como saber quien tiene razón si todo están convencidos de tenerla pero sus posturas se contradicen?

Creo que el común de los cristianos se guía por alguno de los siguientes criterios:

Los nacidos en familias cristianas suelen identificarse con las ideas del entorno en que se crió, los que no, adoptan las del grupo que lo introdujo en círculos religiosos, y otros tal vez eligen las que mejor condicen con su ideología.

El problemas es que todas estas opciones son arbitrarias; no dicen nada sobre la validez de los enunciados asumidos y siempre vamos a encontrar quienes en base a los mismos criterios abracen credos diametralmente opuestos.

Me parece entonces que para aproximarse a una fe basada en convicciones propias, depurada de ideas preconcebidas, y no caer en una simple ideología heredada por tradición o asumida por simpatía, el estudio serio y sincero de las Escrituras es una cuestión ineludible.

viernes, 18 de julio de 2008

La marca de la gorra

Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?
Santiago 2:2-4

En la iglesia a la que concurro, la mayoría de los chicos que vienen a la escuela dominical provienen de una villla que se encuentra enfrente, cruzando por una calle que hace a modo de puente sobre una avenida ancha que circula mas abajo. Como no en todos lados se usa la misma terminología explico que acá en Argentina se llama villa a los barrios formados por el aglutinamiento de viviendas de diversa precariedad donde habitan familias de bajos recursos económicos.

Una mañana, hace varios años. durante la consabida parte de coros de la escuela dominical, dos de estos chicos, de alrededor de ocho años, peleaban por la gorra que uno de ellos había traido. Yo me acerque para intervenir, tome la gorra, tire de ella, el nene que la tenía en sus manos hizo lo mismo y la gorra se rasgo.

Era una gorra roja, imitación de Adidas, bastante deslucida, pero el niño que la había traido comenzo a llorar diciendo que era de su hermano. Yo trate de consolarlo, sin mucho resultado, diciendo que iba a comprarle una nueva. Me di cuenta que para estos chicos una promesa es un conjunto de palabras bastante abstracto, del que no esperan demasiado. Una niña más pequeña que estaba con este nene, seguramente su hermanita, me miraba con disgusto aunque sin hablar, como acostumbrada ya de chiquita a aguantar su enojo.

Ese día terminó, llegó el lunes, y en el transcurso de la semana uno tiende a olvidarse de esas cosas. Con la cantidad de preocupaciones cotidianas que se tienen, la gorrita roja de un nene de la villa no parece tan importante y va quedando relegada bajo el cumulo de quehaceres y obligaciones que se te forman en la cabeza.

Sin embargo, un día casi al final de la semana, al salir del trabajo, pase a las apuradas por una de las tiendas de deportes que hay sobre Avenida Cabildo y compré una gorra Adidas roja parecida a la del nene.

Al domingo siguiente, al terminar la escuelita, intercepté al niño de entre la alegre marea de sus congéneres que salía de la iglesia y le pregunté: - Vos eras el de la gorrita, no? (perdón! es que soy muy distraído!) el niño era una olita mas de la alegre marea, como habiendo olvidado ya el episodio (suelen estar habituados a otro tipo de problemas más urgentes como por ejemplo subsistir) pero en cuanto lo nombré dijo que si y puso cara de necesito que me apapachen.

Lo llame aparte y el me siguió acompañado por la nena chiquita que de nuevo estaba con el (ha pasado bastante tiempo de esto, pero desde entonces, la nena que ahora es mas grandecita nunca dejo de mirarme con una sonrisa cada vez que me ve). Cuando le di la gorrita al nene su cara se ilumino, y sin sacarle siquiera las etiquetas y cartoncitos que trae, ya que era para su hermano, se la puso y salió a reunirse con sus compañeros nuevamente. En seguida se convirtió en el centro de atención y se vio rodeado por el resto de los chicos que le pedían ver la gorrita y se la pasaban de mano en mano examinando las etiquetas y comentando con admiración que era un "Adidas original".

A lo que quería llegar es que entre tanto tumulto no falto el típico comentario de parte de alguno de los hermanos de la iglesia: - Claro, no tienen para comer pero tienen gorra Adidas, por las dudas para que se note, ni las etiquetas le sacó...

Hace unos días, Jaaziel publicó una entrada en su blog, sobre la forma en que nos identificamos a menudo con el mundo, mediante el consumo de marcas famosas. Me resulto interesante porque no es un enfoque habitual. Se suele hablar de identificación con el mundo en relación a una serie de conductas contrarias a lo que se llego admitir como "normal" durante la modernidad, pero generalmente no vemos nada malo en el consumo de estas maracas representativas de los grandes emporios económicos. Y nótese que destaco con toda intención la palabra "generalmente" mediante letra cursiva, porque hay una excepción.

Cuando quien consume producto caros, ya sea ropa, teléfonos celulares o IPod, es gente de bajos recursos nos escandalizamos. Nos ofende que gente con los recursos apenas suficientes para subsistir gaste gran parte de los ingresos que pudiera obtener, en este tipo de bienes.

A primera vista pudiera parecer una postura razonable motivada por la preocupación. Pero creo que si pudiéramos adentrarnos en este tipo de pensamiento mas allá de lo aparente y manifiesto, lo encontraríamos movilizado por representaciones bastante egoístas.

En la escala de valores humana, tan distinta a la de Dios, la acumulación de bienes, la riqueza, ocupa uno de los primeros lugares. El que yo luzca por ejemplo un par de zapatillas con el logo de Adidas o Nike me identifica con eso y se convierte entonces en un símbolo de estatus. Lo que voy a decir es muy feo, pero creo que saber la existencia de un segmento de la población que no puede acceder a estos bienes nos reconforta de alguna manera, porque nos brinda la sensación, de acuerdo a los estándares de este mundo, guiados por lo económico, que somos "mejores" o estamos mas arriba que otros.

Por eso me parece que cuando un chico de la villa aparece con ropa de marca o con un celular caro, se activa esa alarma dentro nuestro que en realidad quiere decir: -Pero como! Así nadie va a notar que yo pertenezco a un segmento superior!

Creo que es algo que habla entonces, de nuestra identificación con el sistema de valores del mundo, como dejaba traslucir Jaaziel en "Marca, identidad y túnicas sin costura", y también en tipos de pensamiento como el descrito aquí, tan comunes por lo menos entre la clase media argentina, de sentimientos egoístas que un creyente debería esforzarse por evitar.

domingo, 13 de julio de 2008

Apología de la post-modernidad

"...pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres."
Mateo 15:9

"Sin embrego, numerosos fenómenos que se producen desde las grandes crisis cataclísmicas del inicio y de mediados de siglo indican que las categorías y las distinciones fundamentales de la modernidad no se hallan más en correspondencia con la experiencia contemporánea. Las relaciones humanas, las normas que rigen la actividad, la adaptación a la realidad, no responden mas a los valores de la modernidad. (...)

La post-modernidad, término que proviene de la arquitectura, proclama el fin del arte, exige la mezcla de los estilos. Las diferentes expresiones mentales de la post-modernidad ponen todas de manifiesto la ausencia de referentes privilegiados o por lo menos dominantes: es una cultura caracterizada por la pérdida y el rechazo de cualquier código..."1

Así como los garantes típicos de la sociedad tradicional, a que hacíamos referencia en la entrada anterior, fueron dejando su lugar para dar paso a los nuevos garantes de la modernidad, estos úlitmos también comenzaron a perder su vigencia, avanzadando la segundad mitad del siglo pasado.

La diferencia de entre estos dos cambios de paradigmas, estriba en que en contraposición con la anterior, en esta nueva transición no se distingue un cuerpo nuevo de códigos que vengan a reemplazar a los que van quedando relegados.

Al contrario, pareciera que lo propio de la post-modernidad sea la ausencia
de todo código o norma estandarizadora. Así desde la modernidad se alzan frecuentamente voces de alarma que advierten contra la perdida de valores y la falta de compromiso de las nuevas generaciones.

Al decir "falta de compromiso" se refiren obviamente a la falta de compromisos con sus valores, los valores de la modernidad. Como si las nuevas generaciones tuvieran que adherir incondicionalmente a los valores de sus mayores aunque no les encuerden sentido.

Dentro de estos valores se encuentran también los religiosos. Si bien lo propio de la modernidad en el campo de las ideas fue el uso de la razón y el desarrollo de la ciencia y la técnica, al punto que llegaron a pensar (a ilusionar) los grandes pensadores del positivismo, que la religión (considerada como un opuesto al pensamiento racional) iba a desaparecer, está no solo no desapareció, sino que además sufrió una transformación que la llevó a aglutinarse de alguna manera con las ideas dominantes de la época.

Es así que se produjo un cierto aburguesamiento del cristianismo, y pronto se comenzaron a confundir los principios propios de la modernidad con los principios del cristianismo, como si fueran idénticos y correspondieran de manera equivalente unos con otros.

Hoy vivimos tiempos en que comienzan a abandonarse esos valores, donde la juventud empieza a darse cuenta que no la representa ni la satisface. Tanto desde planos seculares como religiosos, los representantes de la modernidad vigilan este sismo con recelo cuando no con encendida alarma.

Yo desde este simple lugar quiero hacer algo que todavía no vi. Quiero darle la bienvenida a la post-modernidad y hacer una defensa de esta nueva etapa. Si el abandono de los viejos valores culturales 2 señala la búsqueda de verdadero significado, y la ausencia de referentes privilegiados implica que esta búsqueda no será guiada por prejuicios e ideas preconcebidas, cuenta con mi aplauso.

A lo mejor lleguemos a la conclusión de que muchas de las premisas sostenidas eran correctas, pero entonces las apoyaremos por creer realmente en ellas y no por mera costumbre, y a lo mejor nos demos cuenta que muchas otras han quedado obsoletas y deban ser desechadas. Dios quiera que estos nuevos tiempos sean tiempos de replanteos dentro de la cristiandad, de los que podamos salir vivificados y revitalizados.



1
Kaës, René, EL GRUPO Y EL TRABAJO DEL PRECONSCIENTE EN UN MUNDO EN CRISIS, Congreso Internacional de Psicoterapia de grupo, Buenos Aires (1995).

2Dicen que una imagen vale más que mil palabras, este afiche tomado de METANOIA (espero no sea molestia!) tal vez sirva para ilustrar parte de lo que estoy tratando de expresar.