martes, 2 de septiembre de 2008

Contraopinión

Hace unos días se dio en los medios de comunicación argentinos un fenómeno bastante frecuente en este ámbito, como es el que un acontecimiento protagonizado por una persona pública, cause cierto revuelo, y obtenga por eso repercusión en diarios, radio y televisión. Lo novedoso es que esta vez el hecho en cuestión no gira sobre la persona de algún actor, cantante o político, como habitualmente sucede, sino sobre la de un filósofo.

Se trata de Tomás Abraham, quien acudiera como invitado a la emisión de
TVR (Televisión Registrada) del sábado pasado. Luego de un informe sobre la causa que versa sobre el presunto abuso de menores por parte del sacerdote católico Julio Grassi, se otorgó la palabra a Abraham, quién generando no poca tensión en la atmósfera del programa, crítico frontalmente al informe, hablando de la forma mórbida en que se explotan estos temas para hacer de los mismos un show televisivo. El informe completo se puede ver acá. A continuación inserto un vídeo con la parte de la crítica.



Estos días justamente estaba leyendo para la facultad un texto escrito por este filósofo, llamado
La construcción de una contraopinión (le salió redondito a la profesora). Entre una serie de sugerencias para formarse como contraopinador, en contraste con aquellos que se limitan a observar pasivamente la información que reciben, escribe lo siguiente:

"Respecto de la lectura, la filosofía es el heavy metal del pensamiento, la energía ideativa y la riqueza argumentativa que ofrece es irremplazable. No hay recomendaciones que hacer, todo esto por supuesto es un aporte personal, pero por experiencias recientes, un combo de Kant y Nietzsche,
La Crítica de la Razón Práctica y La genealogía de la moral, aunque sea un rato a la mañana, es un alimento sustancioso y vigorizante."1

Podemos rescatar de la actitud del filósofo el que parece ser coherente . Escribe acerca de como se construye una contraopinión y de porque es una construcción necesaria, pero no se queda en palabras, sino que se convierte en exponente de lo que el mismo llama un contraopinador. Mas allá de esto quería llamar la atención principalmente al hecho de que no estamos tratando con un improvisado o con alguien que opina por opinar. Estamos hablando de alguien que lee Kant a la mañana a mero título de ejercicio. Otros a lo mejor se levantan y salen a correr. Yo mismo cuando estoy motivado, tengo épocas en que me obligo a salir de la cama un par de horas más temprano para ir al gimnasio antes del trabajo. Este señor lee la
Crítica a la razón práctica (confieso que soy igualmente de los que disfrutarían mas este tipo de ejercicio mental antes que el físico).

Traigo esto a colación porque es común que el cristiano se vea en la necesidad de expresar opiniones diferentes a la de la mayoría y me pregunto si a la hora de defender sus principios cuenta con los recursos necesarios para hacerlo concienzudamente o si los defiende más vale por inercia sin mucho fundamento. Opino que cuando sucede esto último no se le hace un gran favor a la fe. No puedo abogar eficazmente por una causa que conozco en forma imperfecta o en lo que no me he interiorizado. Creo que deberíamos preocuparnos más los cristianos por prepararnos en este sentido y no solo a nivel teológico. Un apropiado conocimientos de las diversas áreas en que se ha desarrollado el pensamiento humano puede llegar a ser muy provechoso. Para esto es importante abandonar el miedo que se tiene tradicionalmente en el ámbito cristiano a ciertas áreas de conocimiento especialmente relacionadas con el campo de las ciencias sociales. Incluso declarados enemigos de la religión como el citado Nietsche pueden llegar a proporcionarnos elementos interesantes a la hora de comprender el mundo que nos rodea.

No digo que todos nos dediquemos de lleno a la exhaustiva adquisición de conocimientos, cada uno tiene intereses y aptitudes diferentes, pero es necesario que comencemos a tomar conciencia de que para defender nuestros valores y oponernos a la corriente cuando va en contra de estos, es importante hacerlo con fundamento, y no solo de palabra sino también de hecho, elementos fundamentales para ser un contraopinador que se expresa con autoridad.



1ABRAHAM, Tomás (2006) La contrucción de una contraopinión

4 comentarios:

El Peregrino dijo...

Propones un buen ejercicio, pero me temo que el "cristiano de a pie" no está muy dispuesto a hacerlo, por causa del discernimiento apelmazado que tiene.

No digo que no se pueda hacer lo que propones; digo que si nos acomodamos a que otros piensen en nuestro lugar, si estamos acostumbrados a que nos digan lo que es bueno y lo que es malo, nos "entontecemos" al punto de que nos asustamos de salir del redil, de navegar otros mares... ¡Incluso de pensar por nosotros mismos!

Por eso concuerdo en lo necesario que es esforzarnos por aprender, y no hablo solo de teología, pero sé que es un precio que no todos pagarán, unos por miedo, otros por prejuicios, otros por desidia...

A pesar de todo, quien llegue a leer tu artículo, bien haría en tenerlo en consideración... Sé que hay lecturas que son insalubres, pero el discernimiento debe ayudarnos a desechar lo malo y retener lo que conviene. En todo caso, hay un "Libro" lleno de sabiduría, y algunos buscan fuera lo que no han sabido buscar en él, y espero que ninguno de nosotros caigamos en ese error...

Saludos!!!

Hada Saltarina dijo...

Fundamentar las opiniones, parece una práctica muy poquito en boga, la verdad. Me resulta increible ver como se estilan programas de debate en televisión en los que todo el mundo opina de todo tenga o no conocimientos sobre el tema. En fin, sí creo que el conocimiento es básico.
Un saludo

Guille dijo...

Por supuesto David, el primer lugar al que tenemos que acudir en busca de orientación es la Escritura, sin asi,ilar su mensaje lo demás es superfluo, pero teniendo eso en claro creo importante extender nuestros conocimientos a ciertas áreas que pueden ampliar nuestra percepción del hombre, la sociedad y la cultura. Creo que como decís, hay mucho prejuicio respecto a eso, que me parece que es algo bastante negativo.
Saludos amigo!

Guille dijo...

Hola Hada!
Si, es verdad, que bueno saber que eso no pasa sólo en Argentina (mal de muchos consuelo de tontos, jeje).
A mi me llama la atención esos señores que uno por ahí ve en el tren que opinan y discuten con total seguridad de cualquier tema de actualidad, como si fueran conocedores de todos los secretos del universo.
Un9o se pregunta que hacen viajando en un humilde vagón de ferrocarril :P
Saludos!